¡A trabajar para la segunda vuelta y …GANAR!, por YEZID GARCÍA


Escribe: YEZID GARCÍA ABELLA*


No comprendo la decepción y la frustración de algunos sectores y activistas que acompañaron a Gustavo Petro en esta primera vuelta electoral. Petro obtuvo la mayor votación para un candidato alternativo y de izquierda de toda la historia de Colombia y la mayor votación de candidato alguno en la primera vuelta. Esto tiene que ser motivo de alegría y de entusiasmo, jamás de una actitud derrotista. No se pueden ganar las elecciones y pregonar que las perdimos. Eso no lo entendería nadie, y mucho menos los votantes de Petro. Nadie ha dicho que será fácil, pero lo concreto es que se le llevan dos y medio millones de votos de ventaja al competidor para la segunda vuelta.


El gran derrotado en las elecciones de ayer es el uribismo, a quien sucesivamente se le dañaron los planes a, b, y c, es decir, la consulta de la derecha para escoger candidato, la gris y breve candidatura de Zuluaga y terminó respaldando a un exalcalde de Medellín acusado de tratos con la mafia y el sicariato. Si bien logró para este candidato el respaldo de todos los partidos de la coalición de gobierno, todos fueron derrotados por Petro e, incluso, por Hernández. Este hecho es demasiado importante para Colombia, comienza el fin de una fuerza de tinte fascista que dominó la política por veinte años. Su respaldo a Hernández es la mayor prueba de su declive y su oportunismo.


Pero se necesitan más votos y respaldos que resuelvan a favor del verdadero cambio en Colombia esta contienda electoral. Entonces, ¡A trabajar! A persuadir nuevos electores, con argumentos, con paciencia, con respeto, con amor dice nuestro candidato. A dejar de regañar a quienes se nos acercan y a dejar de censurar y vetar a quienes llegan sin tener pasado de alternativos o de izquierda. Aquí se trata de incluir a todos aquellos susceptibles de votar por el verdadero cambio. Los colombianos tienen derecho a rectificar y no seremos los demócratas y los progresistas quienes estúpidamente se lo neguemos.


El contendor en segunda vuelta es más débil de lo que aparenta su votación. Está imputado por contratos corruptos, sus ideas frente a la mujer y el cambio climático pertenecen al pasado, sus gritos y patanerías son flor de un día para los electores serios. Vendiendo la hacienda Hatogrande y eliminando carros y celulares oficiales apenas se pellizcan los gastos incluidos en el presupuesto nacional, allí no está el eje de la corrupción, está en la gran contratación oficial. A Hernández no se le conoce una sola propuesta para cambiar al país, ni para superar la pobreza, la desigualdad, la inflación, ni el atraso económico. Y mucho menos, para lograr la paz. El respaldo del uribismo suma poco y resta mucho. De todas maneras, a él le toca buscar cuatro nuevos millones de votos y a la campaña Petro-Francia con millón y medio más le basta.











*Senador de la República por la Alianza Verde

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