Carolina Hidalgo, una vida hecha poesía

Nacida en Anserma, Caldas en 1986 publicó su primer libro “De este lado de las cosas” con la Corporación Cine Club Borges gracias a la Beca de Creación a Estímulos 2011 del Ministerio de Cultura.


Aunque es licenciada en español y literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira, por medio de un conversatorio que se celebró en la Biblioteca Popular Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía, ubicada en el tercer piso del Centro Cultural Lucy Tejada", la destacada poeta, docente y activista tuvo la oportunidad de explayarse sobre su obra literaria.


Organizado por #LaCuevaDeLasLetras y con el auspicio del Gobierno de la Ciudad de Pereira Capital del Eje junto a Más Cultura, el encuentro tuvo incluso cobertura a través de Facebook Live para que los interesados puedan seguirlo tanto en el país como desde el exterior. #LaBibliotecaEstáViva#LaCulturaEnPereiraNoSeDetiene



Semblanza


Según Patricio Guerrero Arias, Carolina Hidalgo aprendió el arte de la palabra quizá de su abuelo, ese pirata de barcos imaginarios, definidor de palabras y pintor de sueños que “vino del mar, y de ninguna parte”, que tuvo tres nacimientos a la vez, que le entregó sus historias en sus canciones, en sus trabajos y en sus cuadernos, los que guarda como su mayor tesoro, y los lee muy seguidito como para no perder el horizonte que el sabio abuelo amante de Verne le dejara.


Para que sea una caminante del “flujo de la palabra”, para que vaya por los cuatro puntos cardinales del mundo haciendo que vuelen libres esos “vocablos en estampida”, para que siga aprendiendo de la sabiduría y la fuerza espiritual del corazón, que es la que le ha permitido descubrir que en todo el Bioverso habita la poesía, pues la palabra es luz de estrellas, por eso ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia, iluminando sus sueños, sus caminos y sus luchas por cambiar la vida; y así, como su abuelo sanaba cuerpos, ahora ella, como tejedora de palabras, sana espíritus, pues muy temprano descubrió el poder sanador de la poesía.



Obras


- De este lado de las cosas (Beca de creación literaria Estímulos 2011)


- Poemas con un fondo de agua” (2014)


- Yuyos de paso" (2018)



Análisis de "Yuyos de paso"


Cómo describir el poemario “Yuyos de paso” (2018) de la escritora Carolina Hidalgo sin dejar de sentir nostalgia, ternura, intimidad con la naturaleza. En esencia no se puede. Es decir, cada hoja de este libro huele a hierba, expresa un sentimiento, y reluce las experiencias sensibles de la autora, que, con paciencia y tesón, (pues conozco su trayectoria) ha dejado su juventud, carisma, su vida misma en el papel por medio de la palabra dosificada.


Este poemario es una casa que ella, quien ya tenía trabajos como, “Este lado de las cosas” (2012); “Poemas con un fondo de agua” (2014) y “Cuentos para volar por la ventana” (2015), ha construido para sí y para los que están dispuestos a dejar de leer facturas y apostillas en la ciudad y así descifrar el campo, el éter, la feminidad en su estado poético y virginal.


Llevo horas/

Sentada bajo el ciprés/

Castillo de hierba busca la hormiga/

En mi piel morena/

Temo que se entere/

Chocolate soy/


Sus versos transgreden las páginas sin violentarlas. Con sus líneas poéticas pretende trazar figuras, sonidos, olores, sentimientos para estamparlos en el alma sensible del lector. La poeta sabe que cada individuo es una tabla rasa donde puede cincelar imágenes inmortales por medio de la palabra. Por eso ha viajado a lejanas tierras como Ecuador o Chile, buscando, igual que los sabios orientales, no el conocimiento, sino la sabiduría, esa, que, según los griegos, solo se encuentra observando la naturaleza.


Ella ha captado esa divinidad ecológica que pasa desapercibida entre los citadinos. La capta como una niña que toma las estrellas en sus manos para decirnos que sus versos son el brillo de la vida, la explosión canícula que genera nuevos comienzos.


He ahí la magia de su estilo para expresarse en “Mora de papel”, “Araucaria”, “Sauce llorón”, “Guarumbo”, “Ciprés” y “Envenenamiento de una acacia” entre otros bio-poemas que nuestros ojos releen, luego de estar acostumbrados a contemplar la primera eulogía de las cosas. La joven Carolina Hidalgo, antes de hablar, o escribir, ha visto, ha imaginado, ha sentido.


Señoras y señores/

Soy testimonio latido bajo la calma de este cielo/

Mis raíces profundas como el tubérculo se alimentan en la poesía/



Una voz que no es eco, sino testimonio del éter que rodea la tierra. Relaciona la naturaleza, en la que se extasía versificando, con el alma femenina, o como dice Patricia Guerrero Arias sobre el mismo trabajo: “Su poesía nos habla de la belleza mística de los cuerpos femeninos atravesados por la luz que danza”.


Dos áreas de su espíritu que desarrolla desde su profesión de esteta, y también de indignada por el ultraje al mundo, al cuerpo. De ahí que recite loas a los árboles, las hojas, el viento, el agua, las flores. Imágenes que resaltan el decoro de la Pachamama, y descubren el diseño secreto de un artífice que nadie ve, pero todos saben que existe. De igual forma, ella se manifiesta a favor de las féminas, de las cuales se siente representante.


Cabeza de mujer/

Fantasma en la esquina/

Luna sin rumbo/

Hoja de navaja en la estación de policía/

¡Roja! ¡Roja! como las zapatillas de la bailarina/

Ella hoy no baila/


Así como es sensible para captar lo natural, presiente lo innatural en la violencia contra el género. Estos versos sacados del poema “Infamia” son dedicados a las mujeres asesinadas en Medellín en el año 2012. No es ninguna descubridora de esta violenta pasión que habita en los humanos y que se desata sin motivo.


Es la poeta de la vida silenciosa y dura, que avanza y sabe cómo hacerlo para no detenerse a reflexionar, sino a recrear palabras como estrellas que titilan y con las cuales pretende enternecer y concienciar al más insensible.


Carolina Hidalgo es una creadora innata. No porque se adelante a su generación, sino porque toma conciencia de lo que está ocurriéndole a sus contemporáneos y versifica esas realidades. Poetiza sin gritar. Denuncia sin acusar. Recita sin juzgar. Antes bien, busca decir la verdad escribiendo amorosamente, como si supiera la máxima de Søren Kierkegaard de que “solo son oídas las palabras del que ama”.


La belleza textual contenida en “Yuyos de paso” no está solo dirigida a los estetas, sino a todo aquel que busca un camino. Porque leer este manojo de versos es una llamada, una promesa, quizá no de felicidad, pero si de un peregrinaje hacia el corazón y la dulzura.


En realidad, uno se siente seguro en este poemario. Como si fuera la sombra que necesita el agotado peregrino para descansar del sol candente de la vida. Cada época requiere su dicción, su jerga, sus palabras frescas y estos bio-versos son el lenguaje de esta ciudad, de los espíritus universales, de los que buscan fuerza y forma y también sentido. Lo certifico. No se había visto antes en Pereira un estilo poético parecido.


Desde su feminidad habla de la mujer, de su defensa, de su ignominia, y descubre un yo oculto en el misterio del tiempo. El yo que existe al ejercitarse frente a la resistencia. Porque el dolor y la injusticia también son sentimientos revolucionarios. Y ella comprende esto al ver las ramas desgajadas del árbol del género. Refleja en sus poemas que la naturaleza ha inventado el amor, que es grato, y los hombres la dualidad maniquea, que no les hacía ninguna falta.


Por eso sus versos son de vida y a decir del francés Gustav Flaubert, “un buen verso no tiene escuela”. Al igual que las flores, estos tienen una ambición de invadir y conquistar las mentes, multiplicando al infinito la belleza y sensibilidad que representan.


Carolina Hidalgo pertenece a la casta de poetas pereiranas, aunque sea caldense de nacimiento. En esta tierra de perlas se ha formado como poeta y partera de sueños. Acá nadie es pereirano, todos somos forasteros, diría jocosamente otro buen poeta, Hernán Mallama Roux.


No tengo duda, con “Yuyos de paso”, esta autora es capaz de llevar a Pereira tras su huella, tras su propuesta y ante el nuevo camino poético que ha abierto para la posterior sensibilidad literaria (1).


(1) Publicado en el blog del también poeta, Diego Firmiano https://diegofirmiano.wordpress.com



Nueva inspiración


A poco de haber dado a luz a su primera hija, Freyja Aluna, la Licenciada en Español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira, quien además ostenta un magíster en investigación en Estudios Culturales con énfasis en Literatura Hispanoamericana, vuelve a sorprender tanto a propios como extraños esta vez con la fuerza de un relato corto, pero no por ello menos contundente.


En homenaje y reconocimiento a la autora de "Yuyos de Paso", entre otros poemarios de importancia para la dramaturgia pereirana, el suplemento ARCÓN CULTURAL a través de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA quiso exaltar su enorme talento, activismo en favor de los derechos de la mujer, junto a la enorme vocación que la impulsa hacia distintas obras en procura del bien común.



NOS ESTÁN MATANDO (Cuento)


Salí de la casa. Un hombre de camuflado esperaba en la esquina. De soslayo pude intuir que me miraba fijamente, mientras apuntaba un revólver. Mi terror fue tan severo que me recosté en la acera contraria, y a la puerta de una vecina, aceleraba mis manos palpando al encuentro mi casa.


En el noticiero: Los Ufanadores inician el principio de la moda: empezaron fumando por encima del hambre de los chicos.


Después de las dos de la tarde, mi madre se encuentra desesperada, echándome a la calle, no de mal manera.


No acierto, por qué los Ufanadores sostienen aquella soberbia de cínicos cuando despreciando la "diversidad cultural” obligan a escoger salidas en inesperada decisión.


“La noche anterior: un grito de mujer, las moiras dionisiacas de un beso le querían arrebatar el color de sus labios. Llora y se sacude. Nosotras incapaces de preguntar por las razones de tan desgarrado sueño. Quedamos eléctricas. Los Ufanadores habían calculado la mentira destruyendo los bosques a razón de un lugar”.


El mundo había albergado desde sus principios un espacio para todos. De repente, la puerta se abrió y fui a dar adentro. Mis padres me recibieron en un abrazo. No dudé en cerrar todas las entradas de acceso a la casa. Asfixiada les decía que tuvieran cuidado:


─Alguien me vigila afuera─ les repetía; ellos no entendían mis afanes, mi madre impulsada por la curiosidad se asomó a la ventana para asegurarse de mis comentarios:


─Por supuesto, hay un hombre de tez blanca, cerca. No para de mirar hacia acá. Prendió una vela.


Mi padre me decía:


─Elvira nada te sucederá, nada. No lo permitiremos.


Y colocó dos bolsitas de manzanilla en agua caliente:


─Todavía es tu deber situarse en tu cordura; embarcar tus palabras por la Madre Tierra como una historia memorable.



SELECCIÓN DE POEMAS


Descenso del signo


¡Sabiduría! ¡Lumbre de esperanza! El corazón severamente inocente abre el sentido amor Soy yerba lavada Nombre trasparentado por los años

¿No he sido yo? Guerrera que retorna del meridiano austral ojeada por la serpiente de agua en esferas lagunas y precipicios Preñada de americanidades vórtice del tejido viejo y nuevo de continentes

¿No he sido yo? Ha sido el oído perfecto del Yang sobre la línea ecuatorial Escuché de la tierra su nombre y las onomatopeyas saltaron sobre las brechas del juicio racional

¿No he sido yo? Es sol de la corola original descendió huérfano a su cuna Otro canto espera

¿A qué horas pudiera escribir? Tan oscura estoy. Encandilo y los antílopes y los héroes y la mujer en las letras de la musa colombiana ¿Especies en vía de extinción?

¿A qué horas pudiera escribir? Tan oscura estoy Encandilo

Este poema aún continúa cifrado por lector testigo


Depresión de invierno


La poeta dilató su nudo de verdades en un trago de silencio Al ver sintiendo cruzan estigmas en sus manos Signo ordinario de rotación de gentes

Al ver sintiendo La luz no tiene voz y si no tiene voz No puede gemir

Sólo brotan fonemas del subsuelo de la memoria


Versículo de Dios omnipotente


¡Aquí van cantos! Tejiendo umbral de nacimiento detrás del rostro del obrero que trae su sonrisa derretida como piel de hule

¡Aquí van cantos! Rompiendo la placenta por vez primera de mujer que se parió a sí misma en un lenguaje deseado

¡Vamos cantos! Que se alcen en vuelo Las facultades sobre la derrota del cinismo


I


Los árboles, una vez regresan al poder del agua, arrastran consigo el silencio de la piedra.


Paisaje poético


Atrás garganta que miente auxilio del pecho; si tuviese otra lengua que unió a los humanos con los cielos;

soy árbol que extiende los cuatro puntos cardinales vocablos en estampida:

sí rebelde, poesía fémina, inmaterial, ¡Es la verdad! Llamadla.


Alfonsina


Adonis, Isolda. Suelta las amarras del barco, la luna te recibe en bondad luminosa.

De tus pies lagos beben su aliento, De tus pasos mis rezos son arcos de fuego.

Alfonsina florece entre orillas del inconsciente, alivia las cicatrices del pecho.

Adonis, Isolda Suelta las amarras del barco, La luna te recibe en bondad luminosa.


Fuente: ARCÓN CULTURAL*


*Suplemento de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA arconcultural.wixsite.com/colombia

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