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Confesiones de un tal Mancuso



Escribe: JHON JAIRO SALINAS*

Por estos días el señor Salvatore Mancuso, está haciendo sus necesarias confesiones ante la Jurisdicción Especial para la Paz - JEP.


Muchos se preguntarán quien es el Señor Mancuso. Pues bien, el caballero fue uno de los protagonistas de la máquina de terror más sangrienta de América Latina. Este ex jefe paramilitar, quien actuara como Jefe militar de las Autodefensas Unidas de Colombia AUC, continúa con sus declaraciones en la Justicia Especial para la Paz. Sus declaraciones habían empezado en Medellín en diciembre de 2022, en dos jornadas en las que se dedicó a justificar la actividad paramilitar, dejando escurrir en sus mejillas lágrimas de arrepentimiento.


El paramilitarismo nace en Colombia desde la década de los años ochenta del siglo XX. Se creó como un fuerza de choque contrainsurgente, aniquilación del movimiento social y de activistas de derechos humanos y políticos de izquierda. Toda esta máquina de terror tuvo la aprobación y apoyo de los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez, Andrés Pastrana Arango, y el ex vicepresidente Francisco Santos; quien le pidió a las AUC crear el bloque capital de las autodefensas. De igual modo hicieron parte y fueron financiadores de este macabro proyecto algunos políticos tradicionales, empresarios, terratenientes, multinacionales y ganaderos. Estos ejércitos privados se financiaban con los recursos del Estado, (confesiones de Mancuso).


Esta fuerza paraestatal fue reconocida como tal por parte de los distintos gobiernos y se expresó como terrorismo de Estado. El mismo tribunal de Justicia y Paz, denotó 32 formas de tortura:


"Las formas más terribles como el estrangulamiento, la mutilación, la electrocución, golpizas o ahogamientos, la violencia sexual y la perturbación psíquica. Un vademécum del dolor con una logística puntual: un espacio físico controlado, herramientas para infligir sufrimiento; lazos, cabuyas y alambres de púas para atar y vendar a las víctimas; trapos o toallas para impedir su visión. Un repertorio que incluyó la participación de animales feroces; arrojando personas en criaderos de caimanes, otros, arrojados a los hornos crematorios en carne viva. Son algunos métodos que utilizaron los guardianes de la "democracia más antigua de América Latina".


Uno de los métodos más usados fue el desmembramiento con machetes y motosierras, cercenando pies y cabezas, a quienes eran tildados de ser guerrilleros –o auxiliadores de la guerrilla- sufrían esta forma de tortura la mayoría de las veces. Según los hallazgos del tribunal de Justicia y Paz, las víctimas eran desmembradas vivas.


En palabras de mismo Salvatore Mancuso, aquí un párrafo de cómo se cimentó este remolino de sangre y barbarie:


"Había una política de Estado para consolidar en aquel momento la conformación de las Convivir, que sirvieran de bisagra entre la fuerza pública y la ciudadanía”, expresó el convicto sobre esos grupos privados que se convirtieron en estructuras de grandes masacres, auspiciados por las santas palomas de la "Libertad y Orden" y por políticos ungidos por el "Sagrado Corazón de Jesús".


Después de escuchar los testimonios de Mancuso ante la Justicia Especial para la Paz, solo puedo decir:


Hoy, los muertos de mi país

descansan en pétalos de rosas...

en lirios negros de la noche abrumada

y en cánticos de sirenas malvadas.


Para la Paz en Colombia, que se abra un boquete trepidante de justicia y una pequeña luz de verdad...










*Dirigente y defensor de derechos humanos oriundo del departamento del Quindío. Escritor. Poeta. Corresponsal y periodista tanto de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA, como de su suplemento, ARCÓN CULTURAL.

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