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De la UTP, a la Sala "Carlos Drews Castro"



Escribe:

JAMES LLANOS GÓMEZ*


Marcela Velásquez, una verdadera y considerable artista que viene construyéndose pincelada a pincelada en su entorno natural, el paisaje. Una maestra del color, del cromo que le permite tener éxitos rotundos, con la explosión de la mancha sobre sus lienzos.


Desde muy joven en su paso por las aulas de la facultad de bellas artes de la UTP, se conoció como una hacedora de planteamientos estéticos, que la fueron moldeando en la expresión estética, a través de una serie de técnicas que permitían dialogar de manera veraz, para determinar sus conceptos, análisis y planos que llevan pedazos de su vida y su sentimiento con mucha emoción. Su gama cromática dice mucho de su forma de ser en su vida diaria. Lleva al lienzo una anatomía de las cosas de manera abstracta, que nos admite hacer una lectura de sus ideas, un encanto traducido en formas plásticas, una cualidad de rumiar en la vida y las cosas más insignificantes, que hace de una tersa textura en blanco, un mundo sin fronteras.


Sus pinturas detienen el tiempo en color, en espacios recónditos de las pequeñas cosas, que solo ve ella. Interpreta el paisaje como el otro, que espera para hablar con él, un dialogo silencioso y bello, una poesía ilustrada a través del matiz; la mácula teñida en planos y retazos de tela. Las pinceladas amplias y líneas ondulantes de sus cuadros son sublimes, no sólo domina una técnica, sino que logra construir una propuesta estética sólida, en la que conviven pliegues impresionistas, discrepancias surrealistas y formas con gran fuerza expresiva.


Sus manos de madre y artista construyen objetos y artículos dominantes en el mundo del arte contemporáneo y del art Nouveau, que determina por la apariencia de compendios de la naturaleza, acentuando sus líneas insurrectas como una equivalencia a la libertad frente a la expansión. Su arte, su concesión decorativa de alto vuelo, llega a ser especial por estereotipos posteriores, como un estilo de su propia vida, en ornato excesivo, llega a tocar los elementos del paisaje en fractales explotados, configurando un texto de filosofía, en relación del arte con la naturaleza. “El gran arte inicia donde la naturaleza termina.” – Marc Chagall

La maestra Marcela no solo realiza o hace estas bellas pinturas, sino que, recoge y juega con regalos del entorno, para transformarlos en objetos utilitarios de usos personales, una analogía con sus pinturas que, se cuelgan para cantar al espectador, armonías novelescas y, asimismo, construcciones de substancias con la arquitectura de la artesana del mundo plástico y visual.











*Pintor, artista plástico y uno de los artistas más relevantes a nivel nacional. Curador de la Sala "Carlos Drews Castro".

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