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"Grande Matecaña", por un "tantico así"



Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI*


Sin omitir los graves fallos sobre todo en defensa y la actitud táctico - estratégica al interior del campo de juego, Deportivo Pereira tuvo un muy buen semestre en lo que va del año aunque por esas cosas del destino, como dirían algunos, no se le dio la posibilidad de disputar una segunda final de campeonato a lo largo de sus ochenta años de historia.


Terminar tercero en un grupo donde fue el primero, dando por momentos esa sensación de insuperabilidad tranquilizadora para la sufrida afición, tampoco refleja el verdadero rendimiento del equipo, sino la mera consecuencia de resultados que se fueron dando de forma inexorable. También existe algo real: A pesar de los yerros a veces groseros, grotescos, los rivales que tuvo tampoco hicieron mucho más mérito.


Los santandereanos, a la postre quienes sepultaron las esperanzas de los risaraldenses de jugarse a suerte y verdad una nueva consagración, arriban a la instancia decisiva luego de disputar con esta la octava instancia, luego de siete traspiés. En los últimos tres partidos que disputaron, Deportivo Pereira cayó por dos goles a uno como local por fecha de liga, en un disputado encuentro donde sin la claridad necesaria, hizo méritos para empatar y recibió la anulación de un gol por off side milimétrico, detectado desde el VAR.


Ya en fase de grupos logró vencer a los bumangueses jugando muy bien, de nuevo en el Hernán Ramírez Villegas. En el medio, superó a Millonarios -de mediocre participación en todo el torneo- y logró la proeza de ganarle 2-3 a Junior en La Arenosa, antes de empatar en casa con Millonarios en 2 tantos, lo cual lo obligó a viajar a la capital santandereana con la obligación de ganar para pasar o cuanto menos, empatar, con tal de seguir en carrera.


En el partido decisivo, Atlético Bucaramanga hizo pesar la localía, adelantándose en el marcador. El delirio del público pereirano duró poco, tras el golazo del empate. En el marco de esos baches inexplicables, de los fallos defensivos en jugadas incomprensibles donde el desentendimiento de los que juegan juntos apunta a consecuencias catástróficas, el encuentro acabó con un 3-1 inapelable hasta para los parámetros de una discusión entre hinchas en la tribuna de Lobo Sur.


¿El consuelo? Contar con una base importante en el plantel, con jugadores experimentados como Darwin Quintero, entre otros, el entusiasmo de dar para más, la dirección táctica de un ganador nata como Leonel Álvarez a pesar de las críticas a veces bien fundadas, además de la posibilidad infinita de "barajar y dar de nuevo".


Ojalá no le ocurra a Deportivo Pereira lo de tantas veces: Rematar los mejores elementos del plantel, traer jugadores sin mercado a pesar de los nombres rimbombantes, para terminar disputando los primeros puestos pero desde el lado bajo de la tabla de posiciones.


Sería un despropósito para una hermosa ciudad, pujante, emergente, de puertas abiertas, que merece cobijar en su seno a un gran equipo, el cual por el amor de la gente siguiéndolo como a palabra santa merece al menos no le prohiban seguir soñando.


Sobre todo, porque da la medida.



















*Periodista, escritor, poeta, actor y cantautor. Director general de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA y de su suplemento, ARCÓN CULTURAL. Integrante del CIRCULO DE POETAS

IGNOTOS.

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