Gustavo Petro es el nuevo Presidente de las colombianas y los colombianos

Con un discurso enmarcado en las líneas que recalcó durante la campaña electoral, el del cambio y hacer de Colombia una potencia mundial de la vida, y sentidas palabras de reconocimiento a la Espada de Simón Bolívar, que hizo traer a su presencia, Gustavo Francisco Petro Urrego asumió la Presidencia de la República para el período 2022-2026, un punto de quiebre en la historia del país, como quiera que se trata del primer mandatario de izquierda que llega al poder.

“Los colombianos y las colombianas hemos sido muchas veces en nuestra historia enviados a la condena de lo imposible, a la falta de oportunidades, a los no rotundos.


Quiero decirles a todos los colombianos y todas las colombianas que me están escuchando en esta Plaza Bolívar, en los alrededores, en toda Colombia y en el exterior, que hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado. Se la han ganado. Su esfuerzo valió y valdrá la pena. Es la hora del cambio. Nuestro futuro no está escrito. Somos dueños del esfero y podemos escribirlo juntos, en paz y en unión”, manifestó el primer mandatario en su discurso de posesión.

Sus palabras hacían referencia al final de la obra cumbre de Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, que dice: “Todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”. Ante una Plaza de Bolívar a reventar, en medio de gritos de “sí se pudo” o “Petro, amigo, el pueblo está contigo”, el nuevo mandatario se comprometió con los colombianos a trabajar por conseguir una paz verdadera y definitiva; cuidar a sus abuelos y abuelas, niños y niñas, personas con discapacidad y personas a las que la historia o la sociedad ha marginado; gobernar con y para las mujeres del país; dialogar con todos, sin excepciones ni exclusiones; escucharlos; defenderlos de las violencias y trabajar para que las familias se sientan seguras y tranquilas; luchar contra la corrupción con mano firme y sin miramientos; proteger suelo y subsuelo, mares y ríos, aire y cielo; desarrollar la industria nacional, la economía popular y el campo colombiano; y cumplir y hacer cumplir la Constitución. En su intervención, Petro volvió a hacer énfasis en algunos de los que fueron los pilares de su elección, fundamentalmente la paz. “Que la paz sea posible. Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis décadas de violencia y conflicto armado. Se puede. Cumpliremos el Acuerdo de Paz, seguiremos a rajatabla las recomendaciones del informe de la Comisión de la Verdad y trabajaremos de manera incansable para llevar paz y tranquilidad a cada rincón de Colombia. Este es el gobierno de la vida, de la paz, y así será recordado. La paz es posible si desatamos en todas las regiones de Colombia el diálogo social, para encontrarnos en medio de las diferencias, para expresarnos y ser escuchados, para buscar a través de la razón, los caminos comunes de la convivencia”, enfatizó. Y puso sobre la mesa la posibilidad de adelantar diálogos regionales vinculantes, convocando además a los grupos armados a dejar las armas “en las nebulosas del pasado, a aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia”, buscando el camino de una economía próspera pero legal.


En este sentido, insistió en que la paz solo será posible si se cambia, por ejemplo, la política contra las drogas, con un claro mensaje al mundo: “Es hora de una nueva convención internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado, que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados durante estos 40 años y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada año. Que la guerra contra las drogas fortaleció las mafias y debilitó los Estado. Que la guerra contra las drogas ha llevado a los Estados a cometer crímenes y ha evaporado el horizonte de la democracia. ¿Vamos a esperar que otro millón de latinoamericanos caigan asesinados y que se eleven a 200.000 los muertos por sobredosis en Estados Unidos cada año? O más bien, cambiamos el fracaso por un éxito que permita que Colombia y Latinoamérica puedan vivir en paz”.


Petro habló de la búsqueda de la igualdad, en un país donde el 10 % de la población tiene el 70 % de la riqueza. “La igualdad es posible si somos capaces de crear riqueza para todos y todas, y si somos capaces de distribuirla más justamente. Por eso proponemos una economía basada en la producción, el trabajo y el conocimiento”, indicó, haciendo referencia a la reforma tributaria propuesta para implementar en su mandato que, señaló, no debe ser mirada como un castigo o un sacrificio, sino como “el pago solidario que alguien afortunado hace a una sociedad que le permite y le garantiza la fortuna”. Y agregó: “No es un asunto solo de caridad, es un asunto de solidaridad humana. La solidaridad es lo que ha permitido que los pueblos sobrevivan y logren las máximas conquistas de la cultura y de la civilización. La solidaridad es lo que ha permitido que los pueblos sobrevivan y logren las máximas conquistas de la cultura y de la civilización”.


El nuevo jefe de Estado hizo referencia también en su discurso a las reformas a la salud y de las pensiones, a una reforma del contrato laboral y la de la educación. Resaltó que los impuestos no serán confiscatorios, simplemente serán justos, “en un país que debe reconocer como aberración la enorme desigualdad social en la que vivimos y un Estado que debe proteger la transparencia del gasto”. Enfatizó que uno de sus grandes objetivos será construir una sociedad del conocimiento, donde todos sus integrantes tengan el máximo de escolaridad y cultura. “No es una utopía. Pueblos más pobres que nosotros hace décadas son ahora sociedades del conocimiento solo, porque invirtieron durante décadas y con prioridad en la educación pública. Llego el momento de devolverle la deuda a nuestra educación pública para que alcance a todos y todas y sea de calidad”. Y tras advertir que el hambre avanza en el mundo, planteó la tarea de hacer de Colombia un país con soberanía alimentaria y hambre cero, “garantía que toda sociedad debe tener para consumir sus nutrientes indispensables”.


Muchas veces, Petro tuvo que interrumpir su discurso ante los aplausos y las consignas de apoyo de los miles de ciudadanos que llegaron hasta la Plaza de Bolívar para verlo jurar como presidente. En su disertación, habló de una alianza Estado, sector privado y campesinos para lograr que los campos vuelvan a producir los alimentos que necesita el pueblo. De construir distritos de riego con el Ejército y casas campesinas y caminos vecinales con los soldados. “Ejército, sociedad y producción pueden unirse en una nueva ética social indestructible. Los helicópteros y los aviones, las fragatas, no solo sirven para bombardear o disparar, también sirven para crear la primera infraestructura de la salud preventiva del pueblo colombiano”, expresó. Y anunció que, a partir de este momento, todos los bienes en extinción de dominio de la SAE pasarán a ser la base de una nueva economía productiva, administrada por las organizaciones campesinas, las cooperativas urbanas de jóvenes productivos y las asociaciones populares femeninas.


Recalcó que la igualdad de género debe hacerse posible: “No podemos seguir permitiendo que las mujeres tengan menos oportunidades laborales y que ganen menos que los hombres, que tengan que dedicar el triple o cuádruple de horas a las tareas de cuidado, que estén menos representadas en nuestras instituciones. Ya es hora de combatir todas esas desigualdades y equilibrar la balanza”. Y abordó otro de los pilarse de su campaña: la lucha por el medio ambiente: “Que el futuro verde sea posible. El cambio climático es una realidad y es urgente. No lo dicen las izquierdas ni las derechas, lo dice la ciencia. Tenemos y podemos encontrar un modelo que sea sostenible económica, social y ambientalmente. Solo habrá un futuro si equilibramos nuestras vidas y la economía de todo el mundo con la naturaleza”. Nuevamente con un mensaje al mundo: acción y no hipocresía. “Nosotros estamos dispuestos a transitar a una economía sin carbón y sin petróleo, pero poco ayudamos a la humanidad con ello”, dijo, pues son los países más ricos los emiten los gases efecto invernadero.


En este punto, Petro hizo un S.O.S. por la selva amazónica, la mayor esponja de absorción de esos gases después de los océanos. “¿Vamos a dejar que se destruya esa selva para llegar al punto de no retorno en la extinción de la humanidad? O ¿vamos a salvarla con la humanidad misma que quiere seguir viviendo en esta tierra?”, preguntó, haciendo una nueva propuesta: “¿Dónde está el fondo mundial para salvar la selva Amazónica? Los discursos no la salvarán. Podemos convertir a toda la población que hoy habita la amazonia colombiana en una población cuidadora de la selva, pero necesitamos los fondos del mundo para hacerlo”. Por ello, planteó cambiar deuda externa por gastos internos para salvar y recuperar las selvas, bosques y humedales. “Disminuyan la deuda externa y gastaremos el excedente en salvar la vida humana. Si el FMI ayuda a cambiar deuda por acción concreta contra la crisis climática, tendremos una nueva economía próspera y una nueva vida para la humanidad”.


“Se acabaron los no se puede y los siempre fue así. Hoy empieza la Colombia de lo posible. Hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Desde hoy, soy el presidente de toda Colombia y de todos los colombianos y colombianas. Es mi deber y mi deseo”, manifestó hacia el final de su intervención, prometiendo gobernar desde las regiones y clamando por la unidad del país y de toda Latinoamérica. “Tenemos que decirle basta a la división que nos enfrenta como pueblo. Yo no quiero dos países, como no quiero dos sociedades. Quiero una Colombia fuerte, justa y unida. Los retos y desafíos que tenemos como nación exigen una etapa de unidad y consensos básicos. Es nuestra responsabilidad. Termino aquí con lo que me dijo una niña arhuaca en la ceremonia de posesión ancestral que hicimos el viernes en la Sierra Nevada: para armonizar la vida, para unificar los pueblos, para sanar la humanidad, sintiendo el dolor de mi pueblo, de mi gente aquí, este mensaje de luz y verdad, esparza por tus venas, por tu corazón y se conviertan en actos de perdón y reconciliación mundial, pero primero, en nuestros corazón y mi corazón (…) Esta segunda oportunidad es para ella, y para todos los niños y niñas de Colombia”, concluyó.



Fuente: DIARIO EL ESPECTADOR

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