Los crímenes que quedaron congelados en el tiempo

Escribe: ZAHUR KLEMATH ZAPATA*

De niño vi bajar cadáveres atados en el lomo de las mulas para que no se cayeran. No sé cuántos vi pero fueron más de lo que podía contar. Uno nunca se familiariza con estas imágenes macabras. Es como mirar una película de vaqueros que el único que se salva es el director.

He viajado por muchos países y en algunos de ellos han tenido guerras y cosas por el estilo. Siempre hay recuerdos de los deudos de lo que pasó y tratan de que ese pasado no se vuelva a presentar para hacer más amable la vida.

He presenciado hechos en lo que no me he siento bien de haber estado en esos sitios por casualidad, es como si fuera un reportero de cosas que suceden y que uno no puede explicar. Siempre ando con mucho cuidado y he desarrollado un instinto de sentir cuando hay peligro. Es una sensación muy incómoda que comienza a avisar que hay que poner atención y hay que parar y cambiar el camino. Muchas veces las personas no saben leer esos mensajes que da el intelecto, si no que continúan temerariamente como si la adrenalina fuera un efervescente que de repente sale y brota al igual que un volcán.

Mis libros de filosofía están basados en esos sentimientos que se fueron convirtiendo en una realidad que puedo explicar a través de la escritura.

“La razón premonitoria” fue uno de mis primeros trabajos. Es poder explicar que el raciocinio simple solo conduce a las vivencias cotidianas y que no van más allá del razonamiento kantiano. Pero cuando uno se sumerge en la Razón premonitoria comienza a razonar en tiempo futuro estando en el presente y es cuando se encuentra con un cúmulo de imágenes de la realidad futura hecha presente.

Cuando pienso en lo que ha sucedido en estos últimos doscientos años y como se ha acelerado nuestra existencia y toda esa parte genética que ha cambiado y que todavía no la entendemos.

Cuando pienso en el pasado de todos esos crímenes que se han cometido y que aún siguen congelados porque la voluntad de quienes pueden hacer algo simplemente no se apersona, quizás piensan que todo quedará en el olvido. Pero no, eso no va a pasar. La ciencia unida con la tecnología y el conocimiento de nuevos forenses comenzaron a sacar a la luz todos esos hechos que quedaron en silencio por décadas o siglos. Y al final se podrá saber la verdad de lo que pasó y quién los cometió.

Aquí no es venganza y traer odios a flote, es poder compensar y dejar en claro que hemos evolucionado y que podemos testimoniar sobre nuestro pasado escabroso pero que ya estamos en otro espacio velando por el bienestar de la sociedad.










*SEO del Diario EL IMPARCIAL. Poeta y filósofoestadounidense de origen colombiano.

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