¿Más pruebas de nexos de Gutiérrez con la "Oficina de Envigado"?

“Yo mismo estoy encargado para que se capture a estos 3 cobardes ladrones. Reunido con @PoliciaMedellin . Solo hay una opción: agarrarlos!”.


Con este trino el 13 de enero de 2017, Federico Gutiérrez, quien empezaba su segundo año como alcalde de Medellín, marcó el inicio de una persecución sin precedentes a tres atracadores, en el que sería su logro más viral como alcalde preocupado por la seguridad urbana.


Un video del atraco se viralizó en WhatsApp y redes sociales pasadas las 5 de la tarde de ese día. Dura solo 32 segundos. Lo capta un conductor que tiene un radio teléfono y que en tiempo real reporta detalles de la escena.


No fue el único atraco documentado en redes ese día: desde las 8 de la mañana estaba circulando la foto de otro. Etiquetaron a Gutiérrrez, pero no se viralizó.

Gutiérrez había llegado a la Alcaldía con la promesa de disminuir los índices de inseguridad. Pero en su primer año las cifras de robo a personas se habían disparado.


Así que su anuncio de que perseguiría personalmente a los tres ladrones servía para enviar el mensaje de que tenía puesta la camiseta para cumplir su principal promesa de campaña.


Montado en la expectativa de su primer trino, Gutiérrez convirtió la búsqueda en una suerte de reality show. Patentó el “sheriff” que definió el talante de su administración.


Una hora y 10 minutos después del primer trino -a las 9:59 de la noche- reportó el avance de la búsqueda en Instagram y Twitter.


Anunció que estaba en el Comando de la Policía del Valle de Aburrá. Escoltado por el general Óscar Gómez y su secretario de Seguridad, Gustavo Villegas, sentenció que la búsqueda iría “hasta la hora que sea, hasta que los agarremos”.


Para ese momento en Medellín se habían desplegado 15 grupos del grupo ‘contra atracos’ de la Sijín. Gutiérrez dijo que visitaría zonas de la ciudad -no explicó cuáles- en las que había información sobre los atracadores. Anunció que a las 2 de la mañana daría un nuevo reporte.

Había suspenso.


Así fue. A las 2:30 de la mañana, también escoltado por el general Gómez y el secretario Villegas, y con los micrófonos de los canales públicos TeleAntioquia y TeleMedellín, prometió que el caso se revolvería: “acá seguimos trabajando”.


A las 4:53 de la mañana hizo otro reporte desde el Comando de la Policía. Contó que estaban armando operativos que arrancarían a las 5:30. “Vamos bien”, aseguró.


Volvió a aparecer en redes a las 11:47 de la mañana. Anunció “avances importantes”.


El optimismo de ese trino coincide con el momento en el que la Oficina de Envigado le entregó al secretario Villegas dos de los tres ladrones y las motos, según los relatos que dieron a la Fiscalía el cabecilla Julio Perdomo, “El Viejo”; Mara Toro, líder de la banda Terraza; y Edwin Tapias, un desmovilizado que trabajaba con Toro.


Según ellos, la Oficina entregó los fleteros a Villegas a cambio de que la Policía no hiciera una redada en la Comuna 3.


Ese fue solo un episodio de la colaboración que la Fiscalía encontró entre esa red criminal y el secretario de seguridad Villegas, quien seis meses después del robo viral fue capturado por presuntos nexos con la Oficina de Envigado, una red de organizaciones criminales del valle de Aburrá que existe desde tiempos de Pablo Escobar.


Así consta en las audiencias del expediente judicial contra quien fuera el funcionario estrella del ahora candidato presidencial, a las que La Silla Vacía accedió gracias a la sección Las Cuentas Claras de 6AM de Caracol Radio.


En las audiencias consta que ese golpe mediático de Gutiérrez se logró porque La Oficina entregó a los fleteros a Villegas. La defensa de Villegas no dijo que los testimonios de los miembros de La Oficina fueran falsos.


Lo que argumentó fue que “la entrega se da por la presión de las autoridades que ya los tenían ubicados, por lo que Julio Perdomo a través de Tapias facilita la entrega”. Es decir, reconoce que la Oficina sí ayudó. También consta que el defensor de Villegas dijo ante el Juez Cuarto Penal del Circuito Especializado de Medellín que su cliente aceptó ante la Fiscalía que se había concertado para delinquir con la Oficina. Villegas terminó condenado por un delito menor porque negoció un preacuerdo que luego la misma Fiscalía buscó tumbar porque encontró que era demasiado laxo con Villegas


“En la pasada audiencia que se celebró en razón a la aprobación del acuerdo, fechada en 12 de febrero del año 2018, se describieron los términos de realización de un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa, por medio del cual el doctor Gustavo Alberto Villegas se declaraba responsable del delito de concierto para delinquir, a cambio de que la Fiscalía generara una adecuación típica por el delito de abuso de la función pública”, fue la intervención exacta del defensor de Villegas.

Consultada por La SIlla Vacía, la campaña de Gutiérrez respondió que las versiones de Toro, Tapias y Perdomo no son ciertas, que todo se logró gracias a la Policía y que Villegas no fue condenado por nexos con la Oficina de Envigado. La persecución desde la Oficina de Envigado Según contó el desmovilizado Edwin Tapias a la Fiscalía, a las 6:30 de la mañana del 14 de enero de 2017, cuando ya se completaban 10 horas de persecución de Gutiérrez a los ladrones, llegó un mensaje a su celular.

Tapias trabajaba en la Corporación Social Guadalupe, que fue señalada de ser una fachada para manejar las finanzas de la Terraza, banda que integra la Oficina de Envigado. El remitente del mensaje era Mariano Zea Ospina, contratista de la Secretaría de Seguridad y mano derecha de Villegas. Le pedía que ayudara con la búsqueda de los fleteros. “...me puso todo el comentario que sabían que los tres jóvenes que habían robado a un señor el día anterior eran del barrio Guadalupe, que le ayudara al doctor Gustavo Villegas a que ellos se presentaran porque si no iban a mandar unos operativos hacia el barrio”, explicó Tapias a la Fiscalía. Ese no fue el único mensaje que envió Mariano. Una interceptación de la Fiscalía a varios celulares prueba que también le escribió a Julio Perdomo, “El Viejo”, para pedirle lo mismo: “Ayúdenme con los fleteros localizando a los que están buscando y a que le bajen. Eso ayuda mucho para lo que sigue”.


Según el expediente judicial, Villegas usaba el celular de Mariano para estar en contacto con Perdomo, más adelante capturado como cabecilla de la banda Odín Caicedo, parte de la Oficina. La defensa de Villegas alega que la comunicación con Perdomo se debía a que éste se presentaba como miembro de una red de organizaciones sociales que buscaban paz en las áreas más deprimidas de Medellín. En todo caso, Mariano lo contactó. Perdomo explicó así ese mensaje a la Fiscalía: “Me contacta el ingeniero, el doctor Gustavo Villegas, a través de Mariano para que les ayude con el tema de dos fleteros que le roban a un conductor de un auto blanco”.


Según el expediente, a Villegas le decían “ingeniero” en la Oficina de Envigado. El tercer mensaje que salió del celular de Mariano fue a Mara Toro, quien era directora de la Corporación Social Guadalupe y luego fue capturada por ser “jefe política y la encargada de finanzas” de la Terraza. La campaña de Gutiérrez le dijo a La Silla que ella “se escondía y se hacía pasar como una lideresa social en Medellín. Hablaba de reconciliación y paz, mientras gobernaba desde el mundo del crimen”. Toro explicó el mensaje de Mariano así: “Esa misma mañana me escribió vía PIN el señor Mariano para que le colaborara con lo que estaba pasando con lo de los fleteros, ya que él se encontraba en Bogotá… Mariano me dice que el ingeniero o Gustavo Villegas estaba al frente de la situación y que no era sino que le diéramos una dirección que él llegaba por ellos”.

Antes de ese mensaje, Toro ya se había movido por su cuenta. Le había contado a “Pichi”, cabecilla de la Oficina que estaba detenido en Valledupar pero seguía mandando desde la cárcel. Según su relato: “me comunico en la mañana (del sábado) con alias Pichi vía PIN y le comento el acontecimiento… Yo le digo a Pichi que los que habían cometido ese fleteo eran hijos del “Cabe”, quien ya se había entregado a las autoridades. Entonces él me contesta que ya solucionaba”. Toro le contó a la Fiscalía que, por eso, cuando Mariano le escribió, ella le dijo que “había que esperar porque ya había hablado con Pichi de la situación”. Después del mensaje de Mariano, Perdomo le escribió a Tapias y a Toro para que buscaran a los ladrones. Así, Perdomo, Tapias y Toro cuentan que se empezaron a mover para ayudar a la Alcaldía a capturar tres atracadores. Según la defensa de Villegas, efectivamente Perdomo, Tapias y Toro sí intercedieron, pero la clave fue la presión de la Policía.

Tapias, acatando la orden de Perdomo y alertado por Mariano sobre la redada de la Policía si no encontraban a los delincuentes, se fue a buscarlos. “Yo le contesté (a Mariano) que tenía que salir a buscar, que me diera hasta las once de la mañana y yo inmediatamente salí de mi casa y me dirijo al barrio Guadalupe, a la comuna 3 de la ciudad de Medellín, y llegué a una esquina que se conoce como la zona rosa de La Salle y le mostré a un muchacho, que estaba en el sitio, la conversación que había tenido con Mariano (sobre la amenaza del operativo de la Policía). Le dije que hablara con el coordinador del barrio y que le dijera que me podía encontrar en la Corporación Guadalupe Social, que es donde yo trabajo para cualquier respuesta de parte de ellos”.

Poco después de que Tapias dejara el mensaje en el barrio, desde la cárcel “Pichi” ordenó a Toro recoger a los tres fleteros. Según su relato y el de Tapias, Jhon Alexis Ospina “Chompiritas”, Kevin Monsalve “Kevin” y “Chupín” (menor de edad), se iban a entregar. Con esas instrucciones, Toro llamó a Tapias y le pidió que se encontraran “urgente” en la Corporación. “Cuando llegué a la corporación salimos en el carro de ella (Toro) y me explicó que íbamos para la entrega de los tres muchachos que robaron… Llegamos a esa esquina de Tolú y esperamos que el doctor Gustavo Villegas subiera”, contó Tapias a la Fiscalía. Toro relató algo muy similar: “En mi carro fuimos Edwin Tapias que llevaba un chaleco de la Alcaldía y yo. Llegamos a la calle 84 con 40 al barrio Manrique Las Granjas, recogimos a Cristian alias Chupín, quien es un menor de edad, y alias Chompiritas. Los llevamos hasta la esquina de Tolú en esa dirección, en la carrera 41 con calle 83. En ese lugar se había acordado con el señor Mariano para que Gustavo Villegas fuera por ellos”. Según Toro y Tapias, se encontraron con Villegas entre 11:30 de la mañana y medio día para entregarle a “Chompiritas” y “Chupín” (no dan detalles de Kevin).

“Cuando llegamos recibió personalmente Gustavo Villegas a los dos muchachos y le entregamos las pertenencias hurtadas por ellos, como el celular y unas argollas. Proceden a ingresarlos al vehículo del señor Gustavo y el mismo Gustavo Villegas preguntó por las motocicletas con las cuales habían realizado los hurtos esas personas, a lo que Edwin le contestó que ya estaban también” narró Toro. “Y pasados 10 minutos unos muchachos que no conozco llegaron con las motocicletas y se fueron del lugar .Yo le digo que qué hacía con las motos y él mismo me contestó que ya iba a mandar por ellas”. Toro también le contó a la Fiscalía que una vez la Oficina de Envigado entregó las motos, los ladrones, dos celulares y dos anillos, Villegas llamó al Alcalde. “Gustavo Villegas me dice que muchas gracias por la colaboración y llamó al alcalde de Medellín y le dijo que ya los tenía, seguramente preguntándole que cómo lo había hecho, porque le contestó simplemente ‘no se preocupe, ya los tengo’ ”.

Sobre la llamada de la que habla Toro, Gutiérrez no respondió directamente a La Silla. “Nada de lo afirmado por los delincuentes a los que ustedes se refieren pudo probarse, por una razón muy simple, no es cierto”, dijo. En todo caso, las entregas (que reconoce la defensa de Villegas) se dieron aproximadamente cuando el entonces Alcalde anunció en Twitter “avances importantes” en la persecución. 45 minutos después, Gutiérrez trinó que tenía en su poder dos de las motos con las que cometieron el robo. En un discurso, le agradeció a la Policía, la Sijín y a la “colaboración ciudadana”.


Ese video fue grabado en la esquina Tolú, la misma en la que Tapias y Toro dijeron haber entregado las motos y a dos ladrones.


Esa fue la única transmisión de Gutiérrez sobre la persecución en la que Villegas no estaba a su lado. Según Tapias y Toro, estaba ya con los ladrones. Pero en las redes sociales de Gutiérrez y de la Alcaldía no se hablaba todavía de capturas ni de entregas. Una persona que trabajaba entonces en la Alcaldía y que estuvo con Gutiérrez durante toda esa jornada, le contó a La Silla que para ese momento los ladrones ya estaban en poder de la Policía y que decidieron demorar en contarlo para mantener la expectativa. “Ya los tenían en una celda, en una estación en Manrique, mientras los medios estaban afuera y él salía a decir que iban a patrullar. Él por los barrios, Ciudad Gótica, y los fleteros de ese caso particular, un atraco muy conocido, ya estaban en una celda y él haciendo su show”, dijo. En el video en vivo en el que Gutiérrez muestra las motos de los atracadores, el Alcalde cierra su intervención así: “seguimos encima de estos criminales, o sea que ahora les vamos a dar más buenas noticias”. También invita a una rueda de prensa a las 3 de la tarde.


Los resultados desde la Alcaldía A las 3:51, Gutiérrez dio la rueda de prensa.


Dijo que había desplegado 100 policías de la Sijín y Sipol, 50 del Goes y 50 de tránsito, y que la Secretaría de Movilidad entregó detalles de las motos, como multas y antecedentes. Según Gutiérrez, esa información ayudó a dar con los ladrones. Aseguró que ese día habían capturado a “Chompiritas” y “Chupín”. Esos son los dos fleteros que Toro y Tapias dicen haber entregado a Villegas por orden de “Pichi”. No reveló detalles de la captura ni siquiera cuando un periodista local se lo preguntó directamente durante la rueda de prensa. Pero sí dijo que el tercer atracador, Kevin Monsalve, había sido capturado la noche anterior, un dato que no había revelado hasta entonces a pesar de que había hecho varios reportes sobre los avances de la persecución. También agradeció varias veces a la Policía, a Villegas y a la ciudadanía. Y sentenció: “este es un triunfo de la legalidad sobre la ilegalidad y es lo que tenemos que seguir haciendo”. Dos horas más tarde, su oficina de prensa publicó un video con la crónica completa de la persecución, sin imágenes de cómo fueron las capturas ni la incautación de las motos.


La campaña de Gutiérrez le explicó a La Silla Vacía que esas imágenes no estaban porque “la prioridad era el logro operativo, no hacer un documental.“ Ese mismo día Toro, acusada de ser jefe de finanzas de la Terraza, habló vía BlackBerry con “Pichi”, cabecilla de la Oficina. “Muchas gracias por su intervención”, escribió. Él le contestó: “de nada mija”. Toro le dijo a la Fiscalía que le dio las gracias “porque las entregas se dieron gracias a él”, algo en lo que concuerdan Tapias y Perdomo. 24 horas después de los arrestos de Kevin, “Chompiritas” y “Chupín”, la Policía tuvo que dejarlos en libertad porque no tenían orden de captura. A los tres días, se presentaron ante un juez que les dio detención domiciliaria. Dos meses más tarde, la Policía recapturó a Perdomo. Al mes siguiente a Toro. Como explicó la campaña de Gutiérrez a La SIlla, “fueron criminales perseguidos y capturados en nuestra administración.”

Dos meses más tarde, el 4 de julio de 2017, el capturado fue Villegas, el secretario de Seguridad de Gutiérrez. La Fiscalía le imputó concierto para delinquir agravado. Interceptaciones a servicios de mensajería instantánea y testimonios de miembros de la Oficina de Envigado mostraban que había intercambiado información para ayudarlos a evadir las autoridades y adelantar un plan de sometimiento sin autorización presidencial, a cambio de que le ayudaran a dar resultados de seguridad como secretario de Seguridad de Gutiérrez.

Por un preacuerdo que cerró el fiscal que lo acusó en Medellín, solo fue condenado a 33 meses de prisión por no denunciar una extorsión de 150 mil pesos y los delitos de abuso de función pública y abuso de autoridad. “La condena no tuvo absolutamente ninguna relación con vinculación, ayuda o apoyo de estructuras criminales”, recordó la campaña de Gutiérrez a La SIlla Vacía.

Lo que no recordó es que la Fiscalía en Bogotá intentó tumbar ese preacuerdo, pues a su juicio la negociación era demasiado laxa con Villegas: en el expediente estaban documentados al menos 13 episodios de sus relaciones con la Oficina de Envigado, incluyendo el de los fleteros. Cuando la Fiscalía buscó tumbar el preacuerdo ante un juez fue que el defensor de Villegas aseguró que en esa negociación “el doctor Gustavo Alberto Villegas se declaraba responsable del delito de concierto para delinquir, a cambio de que la Fiscalía generara una adecuación típica por el delito de abuso de la función pública (que tiene una pena menor)”.

Dos años y medio después de la captura, Gutiérrez cerró su mandato con una cifra anual de robos a personas tres veces mayor a la del año en que ganó a la Alcaldía prometiendo mejorar la seguridad.


Fuente: LA SILLA VACÍA

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