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Nuevos Caminos



Escribe: HÉCTOR CARLOS REIS*


Pensemos en algo. Fijemos la atención. El pensamiento no está aislado; por todos lados se relaciona con otros. Mientras pensamos advertimos que el pensamiento se transporta automáticamente de uno a otro de los pensamientos asociados hasta quedar diluido el pensamiento original predominando el nuevo o el último de la cadena. La relación es interminable y depende de la actividad que estemos desarrollando. Cuando fijamos la atención en un campo y logramos delimitarlo comenzamos el proceso de abstracción y análisis. Utilizando los conceptos de los capítulos 8 y 9 fijaremos en nuestra memoria con más exactitud las nociones adquiridas y el conocimiento se acrecienta. Pero para saber es imprescindible experimentar y aplicar lo pensado.


Uno de mis héroes infantiles era Leonardo da Vinci, que además de pintor hacía muchas otras cosas; entre ellas: ¡inventó un aparato para volar!


¡Cómo vivía yo las peripecias de Leonardo! Quería emularlo pero...sin ningún aparato.


La idea de volar siempre la tuvo el ser humano; casi todas las mitologías tienen un personaje que de alguna forma vuela o busca volar, como Icaro que intentó hacerlo pegando con cera plumas a su cuerpo pero el desdichado voló tan cerca del sol que el calor derritió la cera y cayó a tierra dándose un tremendo porrazo... [Cerca o lejos del sol da lo mismo...¡éstos griegos fabulistas!]


La fértil imaginación de los antiguos griegos era comparable a la del maestro Leonardo, aunque la diferencia estaba en que Leonardo quería llevar a la práctica sus ideas y confeccionó un aparato cuyos croquis dejó en su famoso cuaderno de notas.


Quizás hasta probó con sus alas mecánicas el vuelo desde un monte cercano, dicen algunos historiadores que varios testigos lo vieron volar... y también darse un buen porrazo...


Volar, soñar, sentir que somos pájaros con libertad.


Hoy día con las modernas alas delta se vuela, como imaginó y puso en práctica Leonardo, como sólo imaginaron los antiguos griegos; ahora es un deporte, una realidad. La maravillosa realidad supera mi tierna fantasía infantil. Desde cerros se lanzan y vuelan como pájaros aprovechando las corrientes de aire como las gaviotas.


Leonardo dejó su huella. El ser humano vuela con las modernas alas delta. Si Leonardo da Vinci viera planear a estos deportistas con aparatos similares al ideado por él, seguro que gruesas lágrimas rodarían por sus mejillas...él está muerto, pero su huella fue recogida por sus semejantes casi quinientos años después.


Su famoso cuaderno de notas contiene investigaciones de toda índole y en todos los campos del saber. Hay planos de una máquina de volar. Sin embargo en su época sus contemporáneos lo llamarían loco por su idea de que el hombre pueda volar. Toda la información, datos, conocimientos, emociones, en fin todo su "universo" tiene con el "universo" de sus contemporáneos el nexo o puente de su obra, entre ella su cuaderno de notas donde anotaba hasta sus gastos e incluso a veces remeda un diario íntimo. El nexo o puente está; que podamos acceder a su nivel depende de nosotros. Imaginemos al querido Leonardo que apareciese aquí en la ciudad en las postrimerías del siglo XX. Levantando su vista al paso de un avión y luego en el aeropuerto ¿qué ojos pondría al ver aterrizar y salir de la aeronave a personas como él? Sin embargo él ideó un aparato para volar cada persona individualmente, un ingenio tecnológico con alas. Su sueño, su maravilloso sueño del siglo XV-XVI, es realidad en nuestro siglo XX. Para él lo que estuviera viendo no sería "magia"; podría comprenderlo y extasiarse disfrutando de un espectáculo soñado por su imaginación creadora. Si repitiéramos la experiencia con algún coterráneo de Leonardo que lo denostaba peyorativamente con el epíteto de loco, ese paisano de Leonardo, sí vería "magia" en las alas delta y dioses en los deportistas. Este ejemplo de Leonardo nos ilustra sobre todos los conceptos vertidos en el texto. Vemos como un artista era simultáneamente un investigador, un científico que se adelantó a su época con inventos de toda índole. Sus pensamientos los llevaba a la práctica a través del arte o con experimentos arriesgados para ése contexto histórico. Sus cuadernos de notas cubren infinidad de páginas con dibujos y observaciones; con inventos y estudios anatómicos; con plantas y animales. Era un observador nato.


La mera expresión de los pensamientos es arte y más aún cuando la carga emocional aumenta. Podemos aunar ambos conceptos y mientras hacemos ciencia, es decir experimentamos con los datos de la realidad, lo adornamos con los sentimientos que vayan aflorando. A lo largo del texto el lector habrá advertido que hay momentos de emoción tanto míos como del centaurino que no dejé de escribirlos aunque un purista los hubiese borrado. En cambio yo quiero ser consecuente con mi método y no borrar nada de lo que voy pensando; la colcha de retazos en toda su magnitud.


La cadena de pensamientos puede ir formando un camino. El mejor sendero es aquel que tiene hitos señalando la ruta. La elección de estos hitos depende de cada uno. Yo puedo testificar que los hitos con información obtenida a través de las ciencias son mejores; nos indican un camino que nos llevará a otra cultura totalmente distinta a la actual. La presente cultura tiene los angustiantes problemas que fuimos viendo a lo largo del texto.


Debemos estimular la apertura de nuevos caminos.


Cuantos más hitos haya mejor será el camino. El hombre hacia el siglo XXI deberá elaborar muchos caminos y todavía más hitos.


Pero parafraseando al poeta Antonio Machado “...caminante no hay camino, sólo se hace camino al andar..."


El pensamiento mágico y la filosofía especulativa construyeron un mundo de imaginación con grandezas y miserias, con risas y llantos, con crueldades e injusticias y consuelos a futuro pero este mundo está concluyendo; una fuerza irresistible se está abriendo paso. Por primera vez en su historia el homo sapiens está encontrando respuestas, a veces tímidas e inseguras, pero respuestas que van señalizando nuevos caminos.


Meditemos sobre lo que la humanidad logró en los últimos cincuenta años para mejorar la calidad de vida y gracias al avance vertiginoso de las ciencias y de la tecnología. Con sólo pensar en la enorme mortandad que existía antes de los antibióticos tendremos una clara noción de la situación. La penicilina y sus derivados de última generación han logrado vencer en una lucha (ésta sí que es justa) a las bacterias. Antes, las infecciones bacterianas mataban a la gente sin piedad. Los creyentes cuando dicen ¡gracias a Dios! al pasarles algo bueno deberían repetir la misma cantinela al pasarles algo malo. Sin embargo sólo ven a su Dios cuando los beneficia; a veces es tan grande la ingratitud que da pena y angustia como por ejemplo al salvar la vida un esforzado equipo de médicos a un paciente, éste y sus parientes sólo dicen: ¡gracias a Dios! No, dice el centaurino, gracias al denuedo de los médicos que hicieron el trasplante de un órgano y a la ciencia que logró perfeccionar ésta técnica. Gracias al esfuerzo de gran cantidad de hombres y mujeres que van dejando hitos...


Admitamos que falta mucho todavía; algunos virus hacen estragos pero la investigación sigue y muchos virus están controlados. La medicina del futuro probablemente no sea invasiva, ni traumáticas las intervenciones quirúrgicas; ya el rayo láser está haciendo maravillas, por ejemplo es reciente el tratamiento de los defectos visuales (miopía, astigmatismo y presbicia) con el láser. El pensamiento crítico está presente en todas las ciencias como vimos a lo largo del texto. Los investigadores lo usan y atisban con él el micro y el macro cosmos. Sabemos mucho más que hace dos mil años... La información científica confronta con las creencias; no seamos hipócritas y digámoslo. Hablemos claro como los grandes maestros. Sin subterfugios ni engañifas. Los datos de las creencias son incorrectos, sólo son una ilusión. Los nuevos caminos requieren pisar con firmeza y observando hitos correctos, comprobados o al menos aceptados hasta que no se pruebe lo contrario pero mientras se deben debatir para corregir si es necesario. No hay verdades absolutas. No hay certezas. sólo hay búsquedas. Hay en rigor, niveles que abarcan un campo y luego se puede extender ése campo con un nivel más abarcativo. La complejidad y los niveles. La simplificación del mundo ilusorio de las creencias nos llevó a ver sólo un campo y la codicia humana transitó ese viejo camino que lleva miles de años.


"Caminante no hay camino, sólo se hace camino al andar".


Todo lo que el hombre ha producido es cultura; incluso sus ideas de todo tipo con errores y aciertos. Las religiones no escapan a este aserto. Fueron y son producto de los hombres. Las supuestas verdades reveladas son en su mayoría pensamientos arcaicos sin asidero real. En el texto vimos que Adán y Eva no existieron, son un mito bíblico. Gracias a la paleoantropología hoy sabemos la historia de nuestro linaje. Conocemos gracias a la astronomía cómo es el universo y cómo evolucionó. Gracias a la biología sabemos que la evolución de las especies no es una teoría sino un hecho comprobado. Gracias a la historia conocemos los acontecimientos que nos permiten mejorar al corregir errores del pasado que la historia nos señala. Pero todo es obra de los hombres, gracias al esfuerzo de tantos y al sacrificio de muchos tenemos poderosas herramientas. Ya no estamos tan desvalidos como nuestros ancestros. Usemos las herramientas pero ya, sin titubeos. Expandamos mensajes y como hacen los radioastrónomos al espacio intergaláctico, hagamos lo mismo con nuestros semejantes.


Vimos el comienzo de la estructuración del poder con el jefe de la horda como delegado hasta constituirse en rey en nombre del dios, con el aporte primero de los brujos o hechiceros y luego con las castas sacerdotales, caso del antiguo Egipto.


Los hitos de la Biblioteca de Alejandría y su incendio con el cruel martirio, además, de la inolvidable Hipatia.


Cirilo y sus fanáticos quemando papiros y a Hipatia.


La Inquisición y sus aláteres quemando libros y a personas.


La creación imaginaria y sádica del infierno donde se quemarán las almas de los disidentes en medio del "permanente llanto y el eterno crujir de huesos y rechinar de dientes dentro de un fuego que quema sin consumir".


Destruir con fuego para que sólo cenizas queden.


La piromanía como constante.


Durante toda la Edad Media se elaboró una cultura represiva y donde el respeto por el hombre no existía. El estancamiento fue brutal.


Pero hay sádicos porque existen los masoquistas.


El centaurino pregunta. ¿Cómo estamos ahora?


Para responder correctamente conviene utilizar los conocimientos volcados hasta el momento y colocar los hitos en lugares apropiados.


En algunos aspectos hemos avanzado: caso de las ciencias y de la tecnología. En otros estamos igual que en la Edad Media: no se admite el debate sobre el pensamiento mágico y sus falencias (aunque por ahora sin el fuego). En otros hemos retrocedido de manera apabullante e inconcebible para la época: atentados, impunidad, codicia desaforada, ambiciones de poder sobre personas y bienes, crueldad extrema, organizaciones delictivas tipo telaraña (mafias), aumento de la deuda pública sin razones y sólo por arte de magia aunque con prestidigitadores humanos.


El centaurino quiso tomar un té. Maquinalmente fui a la cocina y traje una bandeja con té y un vaso con jugo de limón. En silencio revolvía con la cucharita para amalgamar el jugo de limón con el oscuro brebaje; cuando obtuve el color deseado apoyé la cuchara en el plato y elevé la taza pero ésta quedó suspendida ante mi boca; mis ojos se recrearon con una partícula del limón que flotaba a la deriva... me sobresalté... una idea surgió repentinamente.


-Observa, del limón exprimido quedó esta pequeñísima parte sólida que flota en la superficie de la taza; el jugo se mezcló con el té y cambió el color de la bebida, ahora es té con limón. Sin embargo este ínfimo trocito conserva su carácter sólido y está suspendido en la superficie: flota sin hundirse aún tiene su identidad de limón puro. Pudo aguantar el ser exprimido y sobrevive como partícula de limón. Es para imitarlo ¿no te parece centaurino?- Reflexioné con una imagen optimista y pensando en los jóvenes.


Quizá una ayuda para ellos consista en cambiar la actitud de imitar pseudomodelos, o "ídolos" en su jerga, que lleva a la centralización a través del enamoramiento, por un comportamiento más genuino. El comportamiento grupal que emerge a partir de la interacción de muchos individuos, sin tener un control central, como por ejemplo el que se da en un atascamiento de tránsito en una autopista: cada uno mira al de al lado, debate y proyecta con él, no mira al que está al frente...y lejos. Los jóvenes haciendo su propio camino sin los ídolos falsos de una cultura paralizada y decadente basada en creencias ilusorias y en la codicia desmedida de los corruptos.


En la República Argentina en la década del setenta un funcionario, Francisco Manrique, ideó el juego del Prode (pronósticos deportivos: en los partidos de fútbol colocar en una boleta si gana el local, el visitante o hay empate) y con sus propias palabras lo definió como "el impuesto a la estupidez"... Se juegan tres o cuatro millones de tarjetas por semana y sólo gana una. Es decir que las posibilidades de ganar prácticamente no existen. Sin embargo la gente juega lo mismo con el argumento ilusorio de "alguien gana, ¿por qué no puedo ser yo?" o también "me puede tocar la varita mágica". La magia, siempre la magia. Lo mismo sucede con la Lotería y los demás juegos (quiniela, quini 6, etc.) ya sea que estén explotados por el Estado (impuesto a la estupidez, según la expresión exacta del referido funcionario) o que sean clandestinos (en éste caso la hipocresía de las autoridades, generalmente policiales, lo tolera y sustenta a cambio de dádivas de los "pasadores" supuestamente clandestinos ya que todo el mundo los conoce y muchos juegan...).


En nuestra sociedad contemporánea el aumento del juego es enorme. Los jóvenes van por ése camino siguiendo ilusiones. El viejo camino está plagado de ilusiones basadas en el enamoramiento. Los nuevos caminos son búsquedas, amor, conocimiento, arte, libertad, como la partícula del limón...los jóvenes que no se dejen exprimir lo harán. (El centaurino y yo estamos entre ellos, aunque no seamos jóvenes...¿o sí?, al menos no somos hipócritas y decimos lo que pensamos).


El centaurino manifiesta que se hace imprescindible la apertura de nuevos caminos multidisciplinarios. Los viejos caminos están cortados, un abismo se abrió ante ellos. Pero podemos construir un puente y comenzar a caminar en otro sentido. El sentido antes del abismo nos llevaba a la ilusión del enamoramiento. El sentido nuevo, si nos esforzamos sintiendo amor y pensando críticamente, nos conducirá a una cultura distinta por hacer. Los homo sapiens y sólo los homo sapiens podemos hacer el camino. El centaurino me ayudó a confeccionar este texto para iniciar un camino distinto a través del gran debate que propiciamos él y yo, es decir mi hemisferio izquierdo y mi hemisferio derecho del neocórtex...


Gracias poeta: "caminante no hay camino, sólo se hace camino al andar"...


Epitafio postrero.- Me hago eco de las palabras de un poeta del siglo XVIII: "Y aunque es para mí muy dulce la esperanza de que mi nombre no quedará enteramente sepultado en el olvido, no es porque crea (el centaurino y yo, con respeto -el nuestro-, lo corregimos por "pensemos") que será celebrado con aplauso sino recordado con lástima y ternura". (Mucha en nuestro caso, ¿verdad centaurino? -Es altamente probable que así sea-. Responde serio y abriendo sus grandes ojos azules el centaurino. Pero yo tengo la última palabra: todo dependerá de los estertores de una cultura.



*Nacido en el barrio de Parque Patricios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Concluida su educación básica, realizó los estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde obtuvo el título de Bachiller Nacionar.


Más adelante, en la Universidad Nacional de Buenos Aires, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, se recibió tanto de procurador y de Abogado.


No conforme con sus logros académicos, publicó colaboraciones en la Revista "Todo es Historia" que dirigía el Doctor Félix Luna (1925 - 2009), en los números de diciembre de 1986, además de enero, febrero y abril de 1987.


Como mejor síntesis el doctor Félix Luna en su revista "Todo es Historia" Nº 235 de diciembre de 1986 para presentarlo, utilizó las siguientes palabras para definir mi método:


"El doctor Héctor Carlos Reis es abogado, pero sus inquietudes exceden en mucho el marco de su profesión.


Ha incursionado en diversos campos de la ciencia y demuestra una notable capacidad para relacionar circunstancias que, siendo aparentemente inconexas, definen procesos de una neta significación. TODO ES HISTORIA ha encargado al doctor Reis la seccción que se inicia en esta edición."


Es autor de novelas, de ensayos, de libros cinematográficos, de relatos cortos sin contar un esmerado estudio del dibujo o la pintura, a las que hasta la fecha se dedica con enorme intensidad.


No obstante, resulta casi imposible resumir la basta obra de un ser humano enamorado del saber, quizás algo introducido dentro de sí mismo pero de vocación o práctica solidaria, cuyos trabajos de manera increíble permanecen en su inmensa mayoría inéditos.


Seguramente la causa resida en esa vieja obstinación de celebrar el arte en privado, pero sin perder jamás la pasión por el debate, la incorporación permanente del saber ni de inculcar la solidaridad, los valores éticos del bien, a forma de una suerte de "método científico" a la hora de concebir y vivir la vida.


En la actualidad, entre otras tareas, Héctor Carlos Reis brinda colaboraciones en este suplemento.


Nota de editor: El director de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA y del suplemento ARCÓN CULTURAL, Carlos Alberto Ricchetti, quiere agradecer y hacer pública la participación tanto voluntaria como gratuita de tan prestigioso intelectual, celebrando poder contar con su enorme amistad).

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