¿Por qué cayó tanto la intención de voto por Sergio Fajardo?

Sergio Fajardo Valderrama, que nació para la política electoral hace 23 años en su rol como profesor universitario, periodista y luego subdirector del periódico El Colombiano, de Medellín, entre muchas otras responsabilidades, se volvió a quemar en su tercer intento presidencial, contando con que la primera vez, en el 2010, fue la fórmula de Antanas Mockus.


Aunque en 2018 declaró que se retiraba de la política electoral, y se abstuvo de participar en el debate electoral entre Iván Duque y Gustavo Petro, hecho que se convertiría en su gran sombra mediática, su regreso a la contienda del 2022 pudo haber sido la última.


A continuación, destaco cinco aspectos que podrían explicar porqué perdió Fajardo, sin incluir el episodio por el que se le etiquetó de tibio: irse a ver ballenas.


1. La desesperanza que generó su coalición. La Coalición de la Esperanza, grupo de candidatos de diferentes vertientes del llamado centro y la llamada centro izquierda, relativamente progresista, no entendió el rol que la ciudadanía demandaba de ellos. En lugar de hacer un debate de ideas que procurará por reconstruir una propuesta unificada, en la que más allá de quién la representara fuera el reflejo del hastío de la polarización entre derecha e izquierda, se dedicaron a los ataques personales que debilitó el anhelo de los colombianos en lo que podía ser una forma de hacer una política diferente.


La Coalición de la Esperanza no entendió el rol que la ciudadanía demandaba de ellos.


2. Aislamiento social. En 2018 Fajardo obtuvo 4.602.916 votos y, en contraste, en 2022 solamente 716.743 personas en Colombia lo apoyaron para ganar la postulación de la Coalición de la Esperanza. Francia Márquez, que logró la segunda votación del Pacto, obtuvo 55.000 votos más que Fajardo. La baja votación por Fajardo y su Coalición de la Esperanza afectó la percepción de triunfo y se ha confirmado, mediante teorías de opinión pública, que la gente teme ser aislada cuando advierten que su candidato es el que menos opción de triunfo puede tener y prefieren subirse al carro ganador, que en esta ocasión estaba conducido por Petro y Márquez: obtuvieron las mejores votaciones en las consultas y siempre estuvieron arriba en las encuestas.


La baja votación por Fajardo y su Coalición de la Esperanza afectó la percepción de triunfo.

3. La comunicación política de Fajardo fue intermitente y sin una narrativa sostenida. Varios mensajes en la campaña sin mantener un eje transversal durante el proceso impidieron una asociación clara entre los ciudadanos de cuál era su verdadero diferencial y, en especial, no lograron consolidar un mensaje emocional fuerte; por el contrario, dejaron al candidato en emociones neutras, solamente desarrollado con impacto mediante el color de sus afiches y su rostro. Además, fue el candidato que menos recursos invirtió en pauta y, a pesar del crecimiento orgánico que pueden dar las redes sociales, la segmentación por gustos, preferencias y actitudes hoy es fundamental para el triunfo. Esto, sumado al desgaste que tuvo su imagen en la Consulta de la Esperanza, creo un cóctel que no permitió la conexión con gran parte del electorado.


La comunicación política de Fajardo fue intermitente y sin una narrativa sostenida.


4. Durmiendo con el enemigo. Varios miembros del Partido Verde, como Catherine Miranda, Catherine Juvinao y Duvalier Sánchez, entre otros, reconocidos por su ciberactivismo en redes sociales digitales, terminaron dándole la espalda a Fajardo y partieron a la campaña de Petro en la recta final del proceso electoral. De la misma forma sucedió con apoyos velados en política, como el de Luis Ernesto Gómez, exsecretario de Gobierno de la Alcaldía de Claudia López, exfórmula presidencial de Fajardo en las elecciones de 2018, quien también partió a la campaña del Pacto Histórico. Incluso su jefe de debate, el excandidato Alejandro Gaviria, hizo declaraciones en el Financial Times que dejaron sombras sobre si era mejor apoyar a Petro que a Fajardo. En la recta final, Sergio Fajardo se quedó con muy pocos aliados y escuderos en el debate político que muy poco pudieron hacer frente a la avalancha de alfiles que se apostaron alrededor de la candidatura de Petro y Fico.


En la recta final, Sergio Fajardo se quedó con muy pocos aliados y escuderos en el debate político.


5. Al inicio de la campaña, en el 2021, Fajardo recibió aperturas de investigación de entes de control, entre ellos la Fiscalía General de la Nación, cuando era uno de los favoritos en los estudios de percepción. Esas indagaciones dinamitaron en parte su reputación porque la opinión pública se quedó con el titular de que tenía responsabilidades administrativas e incluso penales en casos como los de Hidroituango, aunque al final las investigaciones, a excepción de la de Contraloría General de la Nación, plantearon una negligencia, las demás no procedieron o las aseguradoras respondieron. Posteriormente, Isabel Cristina Zuleta, hoy elegida senadora del Pacto Histórico y activista de la organización Ríos Vivos, afirmó en un video que habían logrado “quemar a Fajardo” y que ahora irían por Fico. Por otro lado, el portal la Silla Vacía encontró que diez páginas de Facebook, coordinadas entre sí, pagaron $309 millones de pesos para difundir contenidos negativos y tendenciosos que buscaban desprestigiar a Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Este aspecto no es menor si se considera que en Colombia hay más de 34 millones de usuarios en Facebook y estudios como los de James Pennebaker, doctor en Psicología de la universidad de Texas, confirma cómo las narrativas en redes sociales pueden generar incidencia en las actitudes y percepciones de los ciudadanos. Vale la pena señalar que a pesar de que Petro también fue atacado, su estructura digital, entre seguidores, influenciadores y activistas, es lo suficientemente robusta como para repeler el ataque.


Fuente: INFOBAE

6 visualizaciones0 comentarios