Ni falsos triunfalismos, ni anticipar la derrota, por EDUARDO PULIDO


Los resultados de la votación de hoy en primera vuelta dejan un sentimiento trilce (tristeza dulce parafraseando un poco a el poeta César Vallejo) para los que estamos del lado sabroso de la vida.


Triste porque la meta era efectivamente ganar en primera vuelta, con la derecha "dividida" en varios candidatos, con la fuerza de las elecciones parlamentarias y un apoyo inusual al pacto histórico -encarnados en los rostros de Petro y Francia-, de los y las colombianas de pie, artistas, influencers y una gran parte de la población que usualmente tiende a la indiferencia o al centro.


Triste también porque la segunda vuelta será difícil, a los votos de Rodolfo se sumarán sin dilación los de Fico con todo y sus maquinarias aceitadas desde la legalidad y la ilegalidad, más la institucionalidad saliente y el resto del espectro de lo que se llama centro estará entre el silencio y el continuismo, sin contar que no son en suma muchos votos.


Así que la tarea es despertar los votos del abstencionismo y rescatar de los votos de la primera vuelta los votos incautos de quienes vieron en Rodolfo un viejo berraco y dicharachero, ocultando el peligro que se cierne tras de sí: un déspota anacrónico impredecible que será el chivo expiatorio perfecto para la crisis presente y será quemado sin el problema que causó Duque, el caos de su gobierno manchó la imagen de los partidos tras él, por lo que Rodolfo es la solución perfecta: el cambio para que nada cambie.


Sin embargo hay algo de dulce: primero la campaña no ha terminado y si bien el escenario es difícil la tesis es la misma: trabajar en pro de la campaña para el cambio en segunda.


Además la izquierda o bueno el movimiento social y popular, lo alternativo cada vez suma más y más votos por lo que esa creciente no puede ser disminuida, empezando porque Petro tuvo la votación mayoritaria, esta vez el panorama es contrario al de las elecciones pasadas, además la figura de Rodolfo es contagiosa pero vacía, nada más curioso que la campaña de estos 19 días se centre en el voto joven, no solo para evitar que el representante del continuismo: un hombre casi octogenario, misógino, elitista y violento llegue a la presidencia, sino para que el proyecto del cambio llegue. No ganamos, es cierto, pero también es cierto que nunca hemos estado más cerca de la victoria.


*Militante del PACTO HISTÓRICO

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