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Puente Limones, cuando algo no suena bien en la contratación de Pereira


Escribe: CARLOS ALFREDO CROSTHWAITE FERRO*


El pasado 6 de agosto, un día antes de la posesión del presidente Petro, se llevó a cabo la inauguración del puente Limones en la vía La Virginia- Apia por parte de INVIAS y con la asistencia del Gobernador Tamayo, alcaldes de santuario y Apia y otros funcionarios. Las obras para la recuperación y/o repotenciación del puente fueron adelantadas por el CONSORCIO MEGAVIAS CHOCO, titular del contrato de obra, mejoramiento, gestión predial, social y ambiental sostenible de la carretera transversal del Pacífico Quibdó – Pereira, con un costo de $3.474 millones, incluidos $234 millones de la Interventoría.


Esta obra se inició en diciembre de 2014 mediante contratación directa del FONDO DE ADAPTACIÓN con el Ing. Carlos Mario Zapata por un valor de $5.104 millones de pesos, plazo de 7 meses y anticipo del 30%. Los estudios fueron ejecutados por la firma TYPSA S.A. y la interventoría de GOC SUCURSAL COLOMBIA. Después de 3 prorrogas por 7 meses y una adición de $117 millones de pesos, en febrero 9 de 2017 se suscribe Acta de Recibo de obra con observaciones, donde se deja constancia de “múltiples defectos en el proceso constructivo del puente vehicular Limones que han generado deflexiones que guardan relación con perdida en la rigidez de la estructura metálica del puente”.


El puente fue puesto en servicio, pero debió ser cerrado por las graves fallas detectadas y no corregidas, que podrían llevar al colapso de la estructura, se encontró una deflexión de más de 40 centímetros. Lo anterior ocasionó que el contratista presentará al FONDO una propuesta de transacción técnica y económica encaminada a corregir las fallas presentadas en su construcción, terminarlo rehabilitarlo y/o reconstruirlo con recursos propios, aprobada el 5 de septiembre de 2018, iniciando con la demolición de parte de la estructura construida. El 15 de octubre de 2020 el FONDO declara el incumplimiento total y definitivo de las obligaciones contenidas en el CONTRATO DE TRANSACCIÓN, hace efectiva la cláusula penal pecuniaria, y reclama perjuicios por la no despreciable suma de $9.834 millones.


No obstante el comprobado incumplimiento y sin que se conociera a fondo sus causas, y los responsables, la Contraloría General de la República, en cabeza de su entonces titular Felipe Córdoba Larrarte en junio de 2021 en sesión descentralizada de la Asamblea celebrada en Apia, anunció que el puente ‘Limones’ era una “obra inconclusa”, y según cronograma de INVÍAS, en febrero de 2022 estaría culminado y al servicio de la comunidad. El nuevo contrato se celebró haciendo uso de la Ley 2020 de 2020 por la cual se creó el registro nacional de obras civiles inconclusas de las entidades estatales. Llama la atención que la ley establece que “cuando la obra civil no haya concluido de manera satisfactoria por causas que no sean imputables al contratista, un comité técnico, designado por el representante legal de la entidad contratante, definirá si efectivamente corresponde a una obra civil inconclusa”, y según todos los informes técnicos esta obra fue un fracaso como consecuencia de la mala calidad de los trabajos ejecutados. Nos preguntamos: ¿Era entonces una obra inconclusa? ¿Quién la definió?


La Ley 2020 de Elefantes Blancos pretende es ocultar los desastres de este modelo de contratación pública, contenido en la Ley 80 de 1993 y sus incontables modificaciones. Ninguna reforma ha servido para nada, todos los días son más las denuncias por corrupción, licitaciones amañadas, obras no ejecutadas o de mala calidad, dineros desaparecidos. Todo contrato paga comisión, expresan la mayoría de contratistas y funcionarios. Es necesario que el gobierno Petro actúe de manera pronta y tomando decisiones de fondo. La contratación pública seguirá siendo el mecanismo para que los impuestos provenientes de la reforma tributaria y los de mayor recaudo por actualización catastral en municipios, serán utilizados para financiar las elecciones del próximo mes de octubre, la corrupción seguirá eligiendo nuestros mandatarios. Nuestro modelo de contratación esta prostituido. La impunidad es nuestra impronta.










*Ingeniero. Dirigente político y cívico. Ex concejal de Pereira por el Polo Democrático Alternativo.

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