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¿Quiénes impiden que en este momento Uribe no esté en la cárcel?

Esta semana arrancaron las audiencias de la segunda preclusión solicitada por la Fiscalía en el caso contra el expresidente Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos. De nuevo, el caso está siendo litigado por vía virtual, porque una de las víctimas acreditadas, Deyanira Gómez, expareja del testigo estrella Juan Guillermo Monsalve, está fuera del país porque denunció que fue amedrentada.

Aunque había expectativa por la nueva argumentación de la Fiscalía para solicitar el archivo definitivo del expediente, durante los cinco días que ha intervenido el nuevo investigador del proceso, el fiscal tercero delegado ante la Corte Suprema, Javier Cárdenas, no ha expuesto nuevas tesis.


En esta oportunidad la solicitud de preclusión será decidida por la jueza 41 de conocimiento, Laura Barrera. Su decisión no será definitiva, porque puede ser apelada ante el Tribunal Superior de Bogotá.


Como el fiscal Cárdenas solo ha hablado de 2 de los 7 episodios que comprenden el proceso, continuará exponiendo el 21 de noviembre.


Por ahora, esto es lo que ha mostrado la intervención del fiscal Cárdenas.

El nuevo fiscal no conoce bien el proceso

Cárdenas ha dado muestras de que no maneja completamente el expediente. Por ejemplo, durante sus intervenciones ha confundido el número de la fiscalía de su antecesor (era la sexta y ha dicho que es la séptima) y nombres y apellidos de implicados, de testigos y hasta de abogados. Incluso el abogado Reinaldo Villalba, quien representa como víctima al senador Iván Cepeda, tuvo que pedir que corrigiera la manera en la que se refería a él.


El fiscal Cárdenas en repetidas ocasiones le dijo Ricardo. Villalba, visiblemente molesto por la reiterada confusión, pidió la palabra para solicitar la corrección. La jueza Barrera le concedió la razón y le pidió al fiscal que fuera preciso.


En otra ocasiones, uno de los asistentes del fiscal le precisó datos acerca de lo que estaba exponiendo, y encima la audiencia tuvo que ser suspendida en varias ocasiones porque el fiscal Cárdenas tuvo problemas técnicos con su exposición.


La mayoría del tiempo, el fiscal Cárdenas no ha intervenido, sino que así como lo hizo su antecesor, se ha dedicado a proyectar, durante horas, los interrogatorios que les hicieron a denunciantes, acusados y testigos.


Cuando estaba arrancando la ronda de audiencias, Miguel Ángel del Río, abogado de los testigos Juan Guillermo Monsalve y Deyanira Gómez, pidió que no se repitiera la exposición de la primera preclusión. Pero la jueza Barrera consideró que la Fiscalía podía hacerlo. En todo caso, la jueza Barrera tuvo que pedirle que no las reprodujera varias veces, porque lo empezó a hacer.


En varios momentos, después de exponer pruebas, Cárdenas ha llegado a conclusiones que no quedan necesariamente respaldadas con lo que expone.


Por ejemplo, aunque expuso interceptaciones entre Uribe y el abogado Diego Cadena, en las que el primero aprueba que el segundo ayude con un “recurso jurídico” a Monsalve, concluyó que en esas conversaciones no había indicios de ofrecimientos. Cadena está en juicio por estos mismos hechos.

Cárdenas también ha presentado pruebas que han sido desestimadas en otros procesos porque los mismos testigos terminaron retractándose.


Expuso un testimonio del exparamilitar Jhon Granja, quien envió una carta en 2014 diciendo que Monsalve había dicho en la cárcel que Iván Cepeda le había ofrecido beneficios para declarar. En 2017 ante la Corte Suprema dijo que quien le ayudó a hacer la carta “escribió de más”. El nuevo fiscal repite los mismos argumentos de su antecesor


Por ahora, el fiscal Cárdenas solo se ha referido a dos de los siete episodios que comprenden el caso.


Y lo ha hecho de la misma forma que el fiscal Jaimes, quien ya fracasó en su empeño de cerrar el caso. Los dos episodios involucran al testigo estrella contra Uribe, Juan Guillermo Monsalve, y la manera como fue abordado en la cárcel para que cambiara un testimonio que había dado sobre el expresidente


Primero fue abordado por el abogado Diego Cadena, quien fue contratado por Uribe para recoger testimonios. Cadena llegó a la cárcel el 22 de febrero para reunirse con Monsalve y hablar de su declaración. Monsalve grabó con un reloj la reunión con Cadena y en otras oportunidades a Enrique Pardo Hasche, detenido que hizo el puente para el encuentro con ese abogado. El segundo episodio involucra a Carlos López, alias “Caliche”, un preso amigo de Monsalve que desde Neiva, el 21 de febrero de 2018, empezó a pedirle a través de WhatsApp que grabara un video con su retractación a cambio de beneficios jurídicos, supuestamente ofrecidos por el uribismo.

Esos dos episodios son de los más robustos en el proceso, porque más allá del dicho de Monsalve, las grabaciones y los chats sustentan su versión.


En ambos casos, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, que tuvo el proceso hasta la renuncia de Uribe al Senado, concluyó que las pruebas recogidas por Monsalve sumadas a inconsistencias en las versiones de los implicados daban indicios de presunto soborno a testigos, en los que el expresidente habría sido el determinador (instigó a otros para cometer ese delito). Sin embargo, el fiscal Cárdenas, así como en su momento el fiscal Jaimes, llegaron a una conclusión opuesta y pidieron que precluyeran por atipicidad, es decir, que el delito no se configuró.


Los dos consideraron que la grabación del reloj de la reunión entre Monsalve y Cadena había sido editada y no la evaluaron. Cárdenas presentó como prueba adicional, una inspección forense del CTI al video que determinó que el video había sido editado, pero no dio detalles de los apartes que habrían sido modificados.


El fiscal Cárdenas también presentó las versiones de Andrés Felipe Arias y el abogado Abelardo de la Espriella, quienes declararon que en cárceles de Estados Unidos existía el rumor de que exparamilitares querían hacer complot contra Uribe. Con eso sustentaron versión de que Uribe pidió a Cadena recoger versiones a raíz de que le dieron esa información.


El resto de la intervención de Cárdenas fue igual a la de Jaimes. Los dos consideraron que interceptaciones a Cadena y Uribe eran prueba de que el expresidente no dio órdenes de sobornar a testigos porque en todas pedía que “dijeran la verdad”. En cambio, la Sala de Instrucción de la Corte concluyó que esas no eran pruebas fidedignas porque para ese momento ambos sabían que estaban interceptados.

En el abordaje a Monsalve desde Neiva, Cárdenas, así como Jaimes, le dieron total credibilidad a la versión de “Caliche” sobre que había inventado que el uribismo le había pedido que buscara la retractación.

Otra vez el fiscal ignora pruebas

Durante la intervención del fiscal Cárdenas se ha repetido el patrón de ignorar pruebas que ponen en entredicho el papel del expresidente Uribe dentro de la manipulación de testigos.


Aún cuando los dos desestimaron la grabación del reloj de Monsalve a la reunión Cadena en La Picota, ninguno se refirió a las grabaciones que Monsalve le hizo a Pardo Hasche cuando estaban en las celdas y le dice afirmaciones como “Dios es Uribe”.

Esos otros videos fueron claves para la Sala de Instrucción de la Corte porque corroboran hechos de la reunión de Cadena en La Picota.


Tampoco tuvieron en cuenta interceptaciones a Cadena y Pardo en las que Pardo dice que está preocupado por lo que pudiera pasar y habla de que podría haber “fabricación” y que ante la Corte Pardo reconoció que se refería a “fabricación de testigos”.


Cárdenas, así como Jaimes, tampoco tuvo en cuenta que cuando se reunieron la expareja de Monsalve, Deyanira Gómez, y Diego Cadena, el abogado Cadena editó la grabación de esa reunión.


Aunque en ese encuentro Gómez acusa a Cadena de presionar a Monsalve, y Cadena se defiende diciendo que eso no es así, los dos fiscales solo le dan credibilidad a la versión de Cadena y usaron esa prueba para argumentar que Cadena no había hecho ofrecimientos a Monsalve.


En el episodio de Neiva, los dos fiscales ignoraron dos pruebas que fueron trascendentales para la Corte en su argumentación.

La primera es una interceptación hecha “Llanero” en la que él le cuenta a un tercero que escuchó a Uribe por altavoz y que desde el uribismo le pidieron que insistiera en la retractación. Eso desestimó para la Corte su versión de que solo lo dijo para convencer a Monsalve.


Y la segundaes una interceptación en la que se dice que Álvaro Hernán Prada, actual magistrado en el Consejo Nacional Electoral y excongresista del uribismo, fue delegado por Uribe a través de una razón que envió con uno sus asistentes, para escuchar a “Llanero”.


Esa prueba es importante porque Prada, quien también está investigado por estos hechos, dice que no sabía de qué le iba a hablar “Llanero” cuando se encontró con él.


El fiscal Cárdenas dijo que se tomará del 21 al 24 de noviembre, en la segunda ronda de audiencias programadas, para concluir su intervención sobre todo el proceso. Las víctimas intervendrán entre diciembre y enero de 2023.

Una de las preguntas claves que responderá el reinicio de las audiencias en noviembre será si cambia la actitud del senador Cepeda, una víctima acreditada, para llevar a juicio a Uribe.


Cepeda ha sido una de las fuerzas principales para buscar que Uribe vaya a la cárcel, pues está convencido de sus presuntos delitos. Pero ahora, con Gustavo Petro en la presidencia, Uribe ha sido graduado de opositor por Petro y es el protagonista del equilibrio político que ha propiciado el Gobierno que apoya Cepeda.


El turno del abogado de Cepeda para intervenir, en diciembre, será una muestra de si cambió el tono o la posición del senador. Por ahora, el senador, ha cumplido estrictamente la orden de la juez de no hacer pronunciamientos públicos sobre el caso y ha asistido personalmente a las buena parte de las 48 horas de audiencia.


Fuente: LA SILLA VACÍA

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