Un nuevo enfoque de seguridad; ¿implica una reforma a la policía?


Escribe: JHON JAIRO HERNÁNDEZ MONTILLA*


Se viene suscitando en el país una fuerte controversia, frente a la decisión del gobierno de reformar al escuadrón móvil antidisturbios de la policía –ESMAD-, lo que afirman representantes de la derecha y conservadores frente al asunto, es que hacerlo es atentar contra la seguridad urbana del país, ya que este cuerpo especializado, está destinado para ser usado para enfrentar movilizaciones urbanas que se salgan de control y preservar la tranquilidad ciudadana en momentos donde se presenten aglomeraciones de personas y estas exhiban actitudes u acciones violentas; sea en contra de personas, sus bienes o afecten la movilidad por cualquier medio.


Frente al origen histórico de la policía, no se puede dar un dato con certeza, sin embargo, su rastro nos lleva hasta el antiguo Egipto donde, había un cuerpo de seguridad encargado de evitar la profanación de tumbas y responsable de castigar a quienes lo hicieran, en la Grecia antigua se crean los custodios de la ley donde una serie de esclavos escitas, se encargaban de vigilar y detener prisioneros, en Roma bajo el gobierno de Augusto Cesar surge la guardia pretoriana, ya para la edad media cada señor feudal nombraba un alguacil que se encargaba de la seguridad en el feudo; sin embargo se podría decir que el origen moderno de la policía se debe a Joseph Fouché que en 1804 ejercía como Ministro de Policía del emperador Francés Napoleón Bonaparte, ya para 1829 se hace una reorganización del cuerpo policial Francés, mientras que por el mismo año surgía en Londres la emblemática Scotland Yard.


No se sabe entonces a ciencia cierta donde tuvo origen el cuerpo que luego se convertiría en el encargado de brindar la seguridad a los ciudadanos en las nacientes ciudades en la Europa post feudal, sin embargo, algo es claro, existe en todas partes, ya que, sin importar el contexto social u el modelo económico imperante, todo estado necesita quien garantice la seguridad de sus ciudadanos, imponga el cumplimiento de la ley, la cual garantiza el orden social.


Los orígenes etimológicos de la palabra policía, proceden del latín «politīa» organización política, gobierno y a su vez del griego “politeia”, que en griego antiguo significaba derecho de ciudadanía, incluso Aristóteles en su libro la política, planteaba: “Ante todo, un Estado no puede existir sin ciertas magistraturas, que le son indispensables, puesto que no podría ser bien gobernado sin magistraturas que garanticen el buen orden y la tranquilidad”, por lo tanto no se puede pensar una sociedad sin policía, como planteaba el mismo Aristóteles en la antigua Grecia.


La policía es un cuerpo de naturaleza civil, cuya funciona principal es velar por la vida, honra, bienes y demás derechos y libertades de los ciudadanos, su origen como se muestra data desde los griegos, y ha sido considerada su existencia fundamental para el estado, ya que una de las funciones del gobierno, es garantizar la seguridad de los ciudadanos, debido a que nadie puede ejercer sus otros derechos sino se protege su integridad personal y su vida.


En Colombia este cuerpo de seguridad nace bajo la presidencia del conservador Carlos Holguín Mallarino el cual dicta el decreto 1000 del 05 de noviembre de 1891, y posteriormente la policía, fue evolucionando hasta ser el cuerpo profesional que existe hoy en día, el doctor Roberto Pineda Castillo, aseguraba que “la aparición del servicio de policía es uno de los distintivos del estado moderno”, y se asume que el concepto moderno de policía es uno de los ideales de la ilustración francesa, que entonces era definida como una guardia de tipo civil, formada técnica y jurídicamente, la cual está apartada de cualquier partido político y separada del ejército.


Sin embargo, en el país, producto de la persistencia del conflicto armado interno, este cuerpo armado del estado, se fue militarizando y gradualmente fue perdiendo el componente civil y se convirtió en una fuerza que termino coordinando sus acciones con las fuerzas militares en el combate de la amenaza persistente de la guerrilla; esto implico que se inoculara en los efectivos policiales, una noción peligrosa, la de considerar que el enemigo es el mismo pueblo. Entonces ante cualquier protesta, o demanda de inconformidad ciudadana, se asumía que no era una demanda justa, sino por el contrario, era parte de la agenda de los grupos de apoyo de la insurgencia, con esta clasificación se convertía a los civiles en enemigos del estado, y se desataba contra ellos y las organizaciones sociales, todo el poder de los organismos de seguridad.


La militarización de la policía llego a tal nivel que en 1999 durante el gobierno de Andrés Pastrana se creó el Escuadrón Móvil Anti Disturbios -ESMAD-, el cual fue entrenado y dotado con los dineros provenientes del Plan Colombia, proyecto de cooperación económica y militar, con el que el gobierno de los Estados Unidos buscaba ganar la guerra contra las drogas, fue en este gobierno que se hicieron una serie de cambios que permitieron modernizar los organismos de seguridad, incluido por supuesto la Policía Nacional.


Por tanto, la génesis de este grupo fue en los momentos más crudos del conflicto armado en Colombia y aunque el decreto por medio del cual se crearon era transitorio, en el gobierno de Uribe Vélez, se formalizó, convirtiéndose en el puntal que tenía el establecimiento para hacer frente a cualquier asomo de protesta social, era la solución perfecta para asfixiar con gases las demandas del campesinado del sur occidente Colombiano, cuando salían a protestar por acceso a tierras, créditos blandos y sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, era también fundamental para hacerle frente a las demandas del Movimiento Indígena del Cauca, el cual constantemente salía a marchar y tapaba la vía panamericana, como mecanismo de presión para ser escuchados por el gobierno de turno. Y por supuesto cumplía un perfecto papel a la hora de reprimir con extrema fuerza a los estudiantes Universitarios, que reclamaban entre 2002 y 2010 el cese de la persecución estatal al pensamiento libre, ya que, para ese gobierno, acabar con las Universidades Públicas era una necesidad, debido a que, según este, de ahí salían las ideas de rebeldía que justificaban las acciones de la insurgencia, bajo esta regla entonces, un estudiante universitario era igual a un guerrillero urbano.


Fue para el 2009 bajo la Comandancia Nacional de Policía del General Óscar Naranjo, que se emite la resolución No. 03517 por medio de la cual se expide el “Manual de Operaciones Especiales para la Policía Nacional”, dicho manual establece una serie de parámetros para planear, coordinar, y ejecutar operaciones especiales, donde uno de los puntos más llamativos de este manual, era el considerar que dentro de la responsabilidad del servicio se encuentran tres frentes: el servicio básico esencial, el desarrollo de la amenaza terrorista y la criminalidad transnacional, también se definen los tipos de operaciones especiales de policía que se dividen en las siguientes:


• Operaciones de policía

• Operaciones ordinarias

• Operaciones de inteligencia

• Operaciones de policía judicial

• Operaciones especiales


En el caso de las operaciones especiales se encuentran varios niveles: el estratégico, el táctico y el operacional, donde las operaciones especiales, pueden ser: de apoyo, control y de asistencia.


La militarización de la policía llego a tal nivel, que se crearon grupos especiales como: la Unidad de Comandos Especiales Antiterrorismo (COPES), el Escuadrón móvil de Carabineros (EMCAR), Grupo de Operaciones Especiales (GOES), Grupo Especial de Hidrocarburos, Grupo Comando Jungla, resalta de estos grupos, el papel que cumplía el EMCAR, ya que esta unidad táctica tenía la función de ejercer patrullaje y realizar operaciones de control en el área rural, algo que es llamativo, ya que esta función es netamente del ejército nacional debido a su naturaleza y entrenamiento.


Después de este recuento histórico sobre la militarización de la policía a lo largo de estos años, pasamos a abordar de forma específica el tema del ESMAD, y es que debido a la variación de las circunstancias, se hace necesario hacer cambios en este grupo de la policía, ya que el nacimiento del mismo se dio en el marco del conflicto armado que en ese entonces enfrentaba al estado y las FARC-EP, por tanto los miembros del ESMAD, han sido formados bajo la doctrina del enemigo interno, donde asumen que la gente que protesta, son grupos de apoyo del terrorismo, y parte de las organizaciones armadas insurgentes; aunque los representantes del orden de poder contra insurgente en Colombia, quieran equiparar a grupos como el ELN, las disidencias y los rearmados, con lo que otrora fueron las FARC, los hechos muestran que la capacidad operativa de estos grupos armados organizados (GAO), se circunscribe a zonas periféricas del país, y su capacidad de hacer daño en los principales centros urbanos de poder económico y político del país es limitado.


A partir de la resolución 03514 de 2009 se expide el Manual para el Servicio de Policía en la Atención, Manejo y Control de Multitudes” y se le asigna al ESMAD la función principal de contrarrestar desórdenes públicos generados por distintos grupos sociales, para ello, se establecen un conjunto de procedimientos que se deben seguir en su proceder, sin embargo siempre deben respetar los derechos humanos, y está prohibida de forma expresa la tortura entendida esta como “cuando un funcionario público inflige a una persona penas o sufrimientos graves, sean estos físicos o mentales con el fin de obtener sea información, lograr una confesión o castigarla por un acto que haya cometido”. También se establecen una serie de criterios que deben ser tenidos frente al uso de armas de fuego.


Aunque frente al uso de la fuerza se establece que al principio se debe recurrir al dialogo y solo usar la fuerza como último recurso, el conjunto de hechos que han sacudido el país en los últimos 20 años, comprometen esta fuerza en violación flagrante de los derechos humanos, basta citar dos hechos: el asesinato en Cali de Nicolás Neira el 1º de mayo del 2005, o el caso de 2017 donde una agente del ESMAD dispara en la cara de un estudiante de veterinaria un gas lacrimógeno, cuando el joven protestaba por la apertura de la plaza de Toros la Santamaría en Bogotá.


A los dos jóvenes le dispararon a quema ropa, estando desarmados, con un arma de fuego, ya que no se puede ignorar que la velocidad que alcanza este tipo de munición no letal, cuando es disparada en posición horizontal, lo que la convierte en un arma prácticamente letal si impacta en órganos vitales.


La balística es la ciencia que tiene por objeto el estudio de las armas de fuego, también se encarga del cálculo y el alcance de los elementos de su munición, y según el decreto 2535 de 1993 en su artículo 6º. Define en Colombia son armas de fuego las que emplean como agente impulsor del proyectil la fuerza creada por expansión de los gases producidos por la combustión de una sustancia química.


Atendiendo esta definición se puede considerar que disparar un cartucho de impacto controlado tipo –stinger- o un cartucho de agente químico de clase GL203 CAL 37 CS irritante, 3233 CAL.37 CS, disparado de forma horizontal contra un blanco civil, con el fusil se puede considerar que es un ataque con un arma de fuego, ya que la velocidad que alcanza por la combustión de gases, una vez el percutor hiere el fulminante que contiene la pólvora del cartucho, hace que este salga con una velocidad de un proyectil de arma de fuego esencialmente letal, por eso los manuales dicen claramente que el disparo debe ser parabólico, algo que muchas veces no se cumple cuando el ESMAD enfrenta una manifestación social.


La dotación:


Basta ver el equipamiento con que cuentan los miembros de este cuerpo para darse cuenta de que su función principal no es el diálogo, sino el choque, están equipados con guantes de tela anti inflama, para cubrir las manos guantes de cuero, un pasamontañas para cubrir la cara, el traje protector tiene para proteger la parte superior, un protector pectoral para la parte media, un protector de muslos y de genitales para la parte baja, un protector de cadera y de coxis, para los miembros inferiores protector de rodilla, tibia y peroné, adicional un protector de tobillos, para la cabeza un casco anti motín con protector parietal de plástico tipo ABS y un escudo para la cara en policarbonato.


Para protegerse de elementos que puedan arrojar los manifestantes cuentan con un escudo anti motín hecho en lámina de polipropileno, en algunos casos usan un escudo con blindaje tipo III. Para la defensa básica en combate cuerpo a cuerpo, están dotados por un bastón tipo tonfa y cuentan con fusil lanza gas de diversos calibres, a su vez tienen granadas de mano de luz, sonido, pimienta, y de humo, cuentan con un esparcidor de gas pimienta manual, y a esto se suma un entrenamiento completo en control de multitudes.


A la hora de actuar una vez son requeridos por la autoridad competente, se organizan en escuadra de intervención, escuadra de apoyo, escuadra de reserva, equipo de seguridad, protección, y el equipo de gaseadores, y una vez llegan al lugar cuentan con la información que suministra la inteligencia, información previa, que detalla el contexto de la protesta, donde están ubicados los manifestantes, cuáles son los líderes, elementos con que cuentan, y capacidad organizativa.


Por si el equipo de hombres no es suficiente, siempre están acompañados de vehículos anti disturbios donde no solo se transportan los efectivos, sino que hay una tanqueta lanza agua, y otra especializada en mover barricadas, estos vehículos cuentan con blindaje que los protege de ataques de proyectil de arma de fuego, a su vez tienen un sistema que les permite andar varios kilómetros con las llantas pinchadas, cuentan con cañón lanza gases en la parte del frente, y tienen un peso aproximado de 10 a 28 toneladas.


Como se puede evidenciar, el ESMAD está equipado para la guerra urbana y la formación no está hecha para el dialogo, ya que todo el equipamiento con que cuenta cada efectivo, muestra es que están hechos para el choque, y como fueron creados en tiempos en donde el conflicto armado estaba en uno de sus puntos más álgidos, donde se asumía que la protesta era impulsada por los grupos urbanos de apoyo al terrorismo, esto quedo inoculado en la psiquis de cada uno de sus miembros, además si nos atenemos a evaluar los antecedentes, se puede ver como en muchos casos se ha dado uso desproporcionado de la fuerza con resultados fatales.


Es importante considerar haciendo un comparativo en capacidad de fuerza, que una multitud de muchachos con palos y piedras, no tienen ni la más remota posibilidad de provocar un enorme daño a los miembros de este escuadrón, y que por el contrario el conjunto de armamento que ellos tienen, aunque se denomine de tipo no letal, puede generar daños a la integridad física, llegando en muchos casos a provocar la muerte de civiles o dejarlos gravemente heridos; como sucedió durante el paro nacional de 2021 convocado por las centrales obreras para oponerse a la reforma tributaria, que intento aprobar el presidente Ivan Duque, por medio de su Ministro Carrasquilla en el congreso, hecho que provoco el estallido social de ira e indignación, el cual nunca fue parte de un plan organizado por la insurgencia, ya que el grupo que tenía mayor capacidad operativa en el país las FARC, firmo un acuerdo de paz en 2016 con el gobierno de Juan Manuel Santos.


Es claro que durante el paro nacional no se enfrentó un grupo armado organizado que dirigía las protestas, aunque esta tesis trato de venderse por el pinochetista Alexis López, este chileno dio semanas antes, una conferencia en la Escuela Superior de Guerra, una charla a los altos mandos tantos de Ejército como Policía, titulada “La revolución molecular disipada: la nueva forma de guerra insurgente”, según los lineamientos dados por este conferencista, las protestas sociales eran una nueva forma de guerra, por tanto se equipara al que tiene una piedra en la mano con el que porta un fusil, fue entonces una vez estalla el paro nacional, se termine generando una asociación perversa, la manifestación de inconformidad social, era un plan organizado por el ELN para lograr una insurrección popular bajo el horizonte estratégico de la toma del poder.


Esta afirmación resultaba absurda, ya que esta guerrilla nunca podría equipararse a lo que en términos militares fue las FARC-EP, por tanto, atribuir esa capacidad al ELN, resultaba hasta contradictoria, ya que, durante el gobierno de Duque, se afirmaba que la guerrilla estaba prácticamente diezmada, por tanto, reconocerle esa capacidad operativa nacional, era entrar en una contradicción.


Fue debido a esas elucubraciones del partido de gobierno, que la policía le dio trato de guerra a la protesta social, a tal nivel llego la confrontación, que cuando el general Eduardo Zapateiro Comandante General de las Fuerzas Militares, dio la orden a las tropas de salir a la calle, hubo una rebelión en los cuarteles, ya que los sub oficiales se negaron a cumplir la orden de enfrentar a los manifestantes, esto no fue registrado por los medios de comunicación masivos, sin embargo hubo hechos, como los combates en Cali entre tropas del ejército y la policía.


Esto nadie lo podía entender, sin embargo para los que estudian los temas de seguridad y violencia, era claro que estaba pasando, nadie más que el ejército sabia cuáles eran el modus operandi de los actores subversivos, por tanto estos se insubordinaron ante sus oficiales superiores, debido a que ellos sabían, que si el ejército era sacado a las calles, habría una masacre de civiles de proporciones gigantescas, ya que el ejército a diferencia de la policía, no cuenta con entrenamiento de control de orden público, ellos están entrenados para la guerra y por eso cuentan con armas largas, que de ser usadas en área urbana pueden provocar cientos de muertos.


La otra razón por la que se negaron a cumplir la orden de salir a reprimir a la gente, era que se sabe que los sub oficiales no son de cuna rica, no pertenecen a la alta sociedad de privilegios y apellidos, ellos son de familias pobres que viven en los barrios populares, y tenían claro que en las calles estaban sus familiares, ya que la protesta era justa, la gente estaba en una enorme crisis económica debido al confinamiento que impuso la pandemia del COVID 19, y resultaba inadmisible que el gobierno rematara con una reforma tributaria que pretendía ponerle impuestos a los productos básicos de la canasta familiar. Lo que a la larga provocaría el aumento del hambre en los hogares colombianos, ya que en las clases medias la reducción de la capacidad adquisitiva lleva de restringir gastos de consumo, tales como: visitas a restaurantes, salidas a centros nocturnos, o cancelar los viajes de fin de semana, pero para los más pobres esa carga tributaria sobre los alimentos, implicaba reducir el consumo de muchos de ellos o privarse de una comida al día.


Ahora entonces que el gobierno de Gustavo Petro plantea que la policía vuelva a ser un cuerpo de naturaleza civil, recupere la función de prevención que se perdió, y pase del Ministerio de Defensa a uno nuevo de Convivencia y Seguridad Ciudadana, lo primero que se debe reformar es el ESMAD, por todos los elementos mencionados en párrafos anteriores, en vista de que planteaba el filósofo Arquímedes, “el agua toma la forma del recipiente que lo contiene”, y es innegable que la policía producto de la doctrina de seguridad nacional, se militarizó y el ESMAD es una prueba irrefutable de eso, y más que un grupo de control de disturbios, es practicante uno de guerra urbana, por lo tanto, este cuerpo debe ser transformado en uno que tenga capacidad de enfrentar una protesta de diversas formas, cuente con personal entrenado en: psicología, antropología, sociología, trabajo social, negociación de conflictos, entre otras disciplinas del conocimiento.


Por ello es imperioso iniciar cambios doctrinales, modificar los manuales de operaciones, en el entendido de que como planteaba alguna vez en una entrevista de un medio de comunicación el ex general Gomes Méndez, “se debe tener en cuenta que los efectivos de la fuerza son instrumentos de policía y sus acciones dependen de las órdenes que reciben”, por ello es innegable que al ser un cuerpo que tiene una estructura jerárquica de tipo piramidal, donde las órdenes que dan en la cúpula, se cumplen hasta en el último de los patrulleros que operan en el territorio nacional.


Sin embargo, frente al planteamiento del gobierno del presidente Gustavo Petro, de que la policía sea un cuerpo más que apunte a la generación de convivencia ciudadana, se presenta un dilema que esboza en su último artículo en el periódico el espectador, el profesor Hernando Gómez Buendía, “como volver no violento un cuerpo cuya naturaleza es la represión”, ya que uno de los elementos fundamentales que determinan la existencia del estado, es el monopolio y el uso de la fuerza, aplicando lo que se conoce como la violencia criminológico penal, consistente en imponer a otros la voluntad de quien la impone.


Tendrá entonces que hacerse muchos cambios para que la policía se desmilitarice y para ello, se requiere que los nuevos comandantes inicien con procesos de capacitación en distintas áreas para los efectivos policiales, es necesario que no solo se formen en áreas de la seguridad, sino que conozcan sobre teorías de las Ciencias Sociales que explican las dinámicas urbanas, cómo funcionan los movimientos sociales, que situaciones generan malestar y conflicto, ampliando entonces la perspectiva de los policías de Colombia, contaran con más elementos de juicio a la hora de valorar una situación determinada, se irán superando los estigmas, asociados a modas y consumos entre los jóvenes, ya que lamentablemente, tenemos una policía en el siglo XXI educada bajo los valores y principios del manual de Carreño del siglo XIX.











*Dirigente, analista político, periodista y corresponsal de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA


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