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Uribe a juicio; ¿maniobra de la extrema derecha para unirse contra Petro?



El expresidente derechista Álvaro Uribe (2002-2010), uno de los políticos más influyentes de este siglo en Colombia, se anticipó este jueves (05.10.2023) a una decisión del tribunal que lo investiga y aseguró que será llamado a juicio por supuesto soborno y manipulación de testigos.


El viernes el Tribunal Superior de Bogotá deberá oficializar si precluye la investigación contra el exmandatario por supuestamente intentar desacreditar al congresista izquierdista Iván Cepeda con testigos falsos, como lo pidió su defensa, o si por el contrario ratifica el llamado a un juicio.


Se trata de la apelación de Uribe a una respuesta negativa que la justicia ya le dio en 2021.


Citando reportes de prensa, el exmandatario escribió este jueves en X, antes Twitter: "Me niegan la preclusión y ordenan llevarme a juicio".


Sin dar muchos detalles, luego manifestó a los medios en la ciudad de Cartagena (norte) que hay muchos "vicios" en el proceso en su contra y que sus abogados conocieron con anticipación la decisión.


En 2012 Uribe presentó una denuncia contra Cepeda por un supuesto complot para vincularlo con grupos paramilitares de ultraderecha, pero la Corte Suprema se abstuvo de enjuiciarlo y, en su lugar, comenzó a investigar al exgobernante, que también era senador.


Uribe enfrentaría ocho años de cárcel


El tribunal continuó con las pesquisas y en agosto de 2020 ordenó el arresto domiciliario de Uribe mientras avanzaba el proceso judicial.


Luego el expresidente renunció al Senado y su expediente pasó a un tribunal ordinario, que levantó la orden de reclusión que pesaba en su contra.


Ningún organismo judicial se ha pronunciado sobre las declaraciones del político, de 71 años. De ser hallado culpable, se enfrenta a la posibilidad de pasar ocho años en prisión.


Como presidente, Uribe gozó de alta popularidad por los golpes que propinó a la guerrilla, al punto de ser reelegido para un segundo mandato.


Cuando iba a dejar el poder, apadrinó a su sucesor Juan Manuel Santos, que gobernó hasta 2018, aunque al final de su mandato terminó siendo considerado como un traidor por la derecha. Luego su nuevo delfín, Iván Duque (2018-2022), llegó a la presidencia de Colombia.


Pero el proceso judicial en su contra y el mal andar de Duque debilitaron la figura de Uribe hasta que dejó de ser la fuerza política más influyente del país para darle paso a la izquierda del actual mandatario Gustavo Petro.


Usanza reaccionaria


Para los profundos conocedores de la mal llamada "política criolla", pese a los numerosos intentos de la izquierda por judicializar al ex primer mandatario por crímenes de lesa humanidad, entre otros cargos, podría ser probable que en esta ocasión el interés también sea de la derecha o sobre todo, de la extrema derecha del no cambio, a fin de montar un teatro mediático para "unir lanzas" contra el Gobierno.


A menos de 25 días de las elecciones, la reciente anulación de la Ley de Emergencia Económica por parte de la Corte Suprema de Justicia, sin importarle el grave perjuicio contra las comunidades de esa región literalmente abandonada por el Estado, parece ser la "frutilla del postre" de la feroz arremetida contra la administración del Presidente Gustavo Petro.


La injustificada idolatría hacia la figura de Alvaro Uribe Vélez -rasgo inequívoco del "culto a la personalidad" de la izquierda ortodoxa, a la cual el uribismo afirma combatir- a quien todavía algunos sectores importantes de la población sólo falta que le prendan velas sobre improvisados altares, verlo otra vez en el banquillo de los acusados sugiere un eventual llamado a rebelarse.


Si se considera el desparpajo con el que personajes como Mafe Cabal, Paloma Valencia, Polo Polo y algún otro con la necesidad de 15 minutos de fama, llaman al presidente "guerrillero" para socavar su imagen, cuando si alguien hacía lo mismo cuando su partido era gobierno, corría riesgos desde la condena social hasta la alta probabilidad de no volver a casa al menos vivos, para volver a viejas épocas de violencia e intolerancia apenas restan unos pasos.


Tanto la redundancia en detalles inexistentes, como la suma completa del andamiaje completo de una verdadera maquinaria de mentir de forma organizada, hace parte de los intentos constantes de sabotaje de diferentes actores políticos, sociales o económicos, antes de pasar a la acción directa frente a la decisión irrevocable del Gobierno de acabar con el abuso de autoridad, el régimen de privilegios y la inclusión de segmentos de la población históricamente postergados.


Pueden variar los métodos de hace 80 años, pero las formas, los objetivos, siguen siendo calcados. De hecho, recuerda las antiguas prácticas del conservatismo laureanista, cuando al iniciar el período de la violencia (1948 - 1957) decidían la auto eliminación de un cuadro político menor, de alguien sin importancia y so pretexto de exterminarlos, se lanzaban sobre sus contradictores liberales en complicidad con la fuerza pública, la iglesia, además de los banqueros, terratenientes, industriales, políticos o los distintos estamentos de la realidad nacional.


Hoy muchos de los mencionados ya no están, aunque tuvieron el respectivo relevo: Una clase dirigente continuista, sumida en la corrupción, el negociado a espaldas de la ciudadanía; la falsificación de los hechos multiplicada de forma proporcional al alcance de Internet, los "bolsones de votos" que constituyen las iglesias cristianas. Las instituciones estatales cooptadas por la mafias, la profundización de las técnicas de comunicación, la herramienta paramilitar, grupos criminales derivados y de "ñapa", la guerrilla del ELN, las disidencias de las ex FARC, recibiendo dineros, prebendas de la derecha para servirse de manera mutua del negocio de la "guerra perpetua".


Como versa el dicho, "a perfecto lo crucificaron". Entonces no vale la pena inmutarse, ni "cantar victoria" porque "ahora está Petro" ante el nuevo proceso contra Uribe. Al menos "por las dudas". La estructura del Estado se encuentra permeada por el narcotráfico, el crimen organizado. Fiscalía, Procuraduría, Justicia, citando unos pocos, son los dedos de una mano actuando al unísono.


Y si bien nadie es el dueño absoluto de la verdad, en medio de la desorganización de los partidarios del Cambio, de la izquierda colombiana en general; ¿quién, podría no imaginar a la derecha de los riquillos "quejosos", de los "piojos resucitados", todos siempre ordenados así sea a cambio de "un mercadito", crear las condiciones cuyo propósito central provocar una "rebelión de impolutos", capaces hasta de cumplirle el sueño del golpe de Estado al fascista de Zapateiro?



Fuente: DW (ALEMANIA) / DIARIO EL POLITICÓN DE RISARALDA

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