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Vicky Dávila, los idiotas útiles y la mentira como norma



Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI*


En honor a la verdad, el actual presidente colombiano perteneció a la guerrilla del M-19, haciendo parte de los cuadros teóricos de dicha organización y se desmovilizó mucho antes de los Acuerdos de Paz de 1991, tras lo cual se disolvió.


Durante ese mismo lapso de tiempo, Vicky Dávila construyó su carrera en los medios masivos de comunicación, al punto de convertirse en una verdadera maestra de la desinformación que demandan los verdaderos dueños del poder en Colombia, tergiversando los hechos o en el "arte" de gestar operaciones de prensa.


Quizás para muchos -incluso ex integrantes de las distintas organizaciones al margen de la ley- Gustavo Petro tenga el estigma de haber pertenecido a un grupo de intelectuales renegando de las comodidades de la vida diaria, para tomar el camino de rebelión -no el de las armas, porque ello fue negado por ex compañeros hoy en el uribismo- como única salida a un país secuestrado por la casta política profundamente corrupta y clientelista, bajo el manto de aparente democracia.


Farsantes S. A.


Del otro lado, aparece Vicky Dávila, quien desde hace un año y tres meses de gobierno progresista, no cesa en sus constantes ataques con el apoyo mediático de la suma de los poderes económicos, al servicio de la dictadura uribista que luego de gobernar veinte años sumió la República en la peor crisis de su historia


Así, mientras la directora de la mal llamada "revista" Semana viene superando con creces a otros pasquines o noticieros mentirosos, impulsando a los detractores de la administración a faltar el respeto al Presidente, apenas puede disimular un prontuario saturado de nexos criminales omitidos por el entramado judicial aliado del continuismo.


Los nexos con paramilitares, el mafioso clan Char, la pertenencia a la polémica familia Gnecco, cuya matrona, Cielo, estuvo prófuga, acusada de corrupción, de asesinatos por encargo hasta que "la mano mágica de cierto juez" anuló la orden, quedan para el anecdotario. Pero “pasan de largo”, quedan impunes, prescriben ante la indiferencia o la aprobación tácita de la gente, gracias a la manipulación de esta auténtica fabuladora serial sostenida con tinta de traquetos, a partir del despojo de muchos pobres gritando: “Fuera Petro”.


La industria de la mentira organizada rinde frutos. La falta de cultura cívica, ciudadana, del sentido de pertenencia y la ignorancia desclasada de un importante sector social de mirada selectiva, culpa a unos de los mismos delitos corroborados de otros que veneran, consideran “héroes”, “ejemplos a seguir”. Plata es plata. Vale todo. Hasta justificar los insultos a la hija de primer mandatario en el Estadio Metropolitano de Barranquilla, que un usuario energúmeno de X llegó a calificar de “efecto colateral”. Karen Abudinen, culpable de robarse 70.000 millones en el desgobierno Duque, libre e impune, estuvo presenciando el encuentro Colombia – Brasil. Celebró, pudo sacarse fotos fundida en la multitud. Del dinero, nada. ¿La concurrencia la repudió? ¡Faltaba más!


Ese mismo plan siniestro ridiculiza, deja mucho que desear del criterio de quienes, tras el anonimato de redes sociales, taxis, los comentarios tendenciosos peyorativos del comerciante de barrio, del vecino, se prestan gratuitamente al macabro juego de oponerse a "vivir sabroso" a través de las reformas a la salud, al trabajo, a las pensiones. El “milagro de Santa Victoria Dávila de Gnecco”; ¿será el de poner a los pobres, los excluidos, a luchar contra sus propios derechos? ¿Desde cuándo? ¿Alguien podrá interpretar el sinsentido?


Alcances fatales

El efecto dominó se extiende a todos los rincones de la vida nacional. La maldad al servicio de la política en manos de déspotas, miserables y mezquinos, puede llegar a vetar leyes "por falta de quorum", sin argumentación ni debates, tildando de "populismo" las distintas reivindicaciones populares para afianzar el monopolio de los ladrones de los negocios del Estado. ¡38 millones de pesos mensuales a representantes, senadores, incapaces de dar debates, trabajando dos veces a la semana un rato, para irse a “descansar” con la conciencia limpia de haber “defendido” los intereses de sus “dueños”.


La gente duerme cuando no despotrica. La misma derecha y extrema derecha, propiciando la salida de los congresistas del progresismo, Alexánder López, César Pachón, "hace la vista gorda" frente a las curules de delincuentes comprobados como María Fernanda Cabal o su "mascota" ideológica", Miguel Polo, falso representante de negros e indígenas. ¡La farsa no conoce límites!

Sea como fuere, tamaña carencia de ética y doble moral donde se tiende a apañar, a "comprender", a "venerar" al paramilitar, a la fuerza pública cometiendo idénticos estragos que la guerrilla cómplice, al compartir las migajas del tráfico de armas o drogas, está destinada a un final previsible, aunque algunos sigan preguntándose las múltiples razones de cuanto no la tiene. La sed de guerra perpetua, de sangre, de venganza, el chisme de galería, a expensas de la imperiosa necesidad de paz, del pan sobre las mesas familiares, el bienestar, el progreso.


Una serie de crisis brutales, golpeará a los sectores más sensibles de la población, donde terratenientes, industriales, empresarios, gamonales, políticos, delincuentes, bandidos están siempre a salvo. Vicky Dávila también, recompensada por pregonar el sensacionalismo amarillista, perverso, mentiroso, inculto, de muy baja calaña, aunque apenas se trate del ocultamiento alevoso de la verdad.











*Periodista, escritor, poeta y cantautor. Director general de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA y de su suplemento, ARCÓN CULTURAL. Integrante de ¡UYAYAY! COLECTIVO POÉTICO, así como del CÍRCULO DE POETAS IGNOTOS.

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