¿Neofascismo en Colombia?, por JHON JAIRO SALINAS


Escribe: JHON JAIRO SALINAS

Los resultados electorales, en uno de los países del cono sur, Colombia, el pasado 29 de mayo de 2022, sin lugar a dudas dejó un pequeño sin sabor, de no haber definido en primera vuelta el verdadero cambio en Colombia, en cabeza del candidato progresista Gustavo Petro y su fórmula vicepresidencial, Francia H. Márquez. Aún así, es meritoria la obtención de ocho millones quinientos mil sufragios, votos de consciencia y dignidad "por una Colombia potencia mundial de la vida". Ahora nos enfrentamos a un gallo tapao del establecimiento, encarnado en el casi octogenario, Rodolfo Hernández, que si bien es cierto no ha hecho parte de ninguna estructura política tradicional, deja ver su ideología basada en un Estado corporativo fascistoide cuyo objetivo principal consiste en disimular la dictadura del capital monopolista y dar a ese Estado fascista la apariencia de la “colaboración de las clases pobres” y la “armonía de los intereses” en el marco de las corporaciones y castas politiqueras tradicionales, que en actitud vergonzante se quieren reencauchar en un proyecto de neoderecha, en cabeza de Rodolfo Hernández. Lo anterior se traduce literalmente en pasar de un Estado Social de Derecho a un Estado Corporativo. Aquí de lo que se trata no es solo mirar los ademanes y gestos de Rodolfo Hernández; que de por sí son grotescos y vulgos, reduciendo la real política a la más mínima expresión; calando con su discurso pendenciero, a un sector de las masas que a las que no les gusta el discurso de análisis y profundidad, y por el contrario es reemplazado por el "discurso" de al pan, pan y al vino, vino" . Colombia es el único país de América Latina, cuya "democracia", se ha forjado en casi dos siglos en un espiral de violencia. Han hecho de las cabezas, pies y manos, de humildes campesinos, un mosaico de terror, con el pretexto de defender la mal llamada "democracia más antigua de América Latina". Pues bien, en estas elecciones a la Presidencia de la República, los dos alfiles que el señor de las sombras había puesto en el tablero del ajedrez político en contienda, Oscar Iván Zuluaga y Federico Gutiérrez, fueron sacados de la partida y muy hábilmente el diestro de la motosierra y autor de las masacres más cruentas del país en los últimos 20 años y, de los 6402 mal llamados falsos positivos, en una jugada maestra de enrroque, el hombre de las sombras, logra su objetivo sirviendo a dos propósitos importantes : moviendo el rey a una posición más segura, en este caso a Rodolfo Hernández, lejos del centro del tablero, al tiempo de mover las torres a una posición más activa en el centro de los 45 clanes mafiosos politiqueros que van apoyar al disque adalid de la ética y moral, Rodolfo Hernández, buscando en lo posible dar jaque mate al proyecto del Estado Social de Derecho y de paso cercenando la protección a los derechos fundamentales, el respeto a la dignidad humana, al trabajo, a la solidaridad y a la prevalencia del interés general". Rodolfo es un personaje educado en cultura mediática, instruido con nociones inútiles, donde su ética se cimenta en valores bursátiles, un bufón de la cibernética, rindiendo culto a su alma perdida. Un viejo lobo disfrazado de cordero recogiendo las cenizas de una élite corrupta y mafiosa que el mismo dice va a acabar en su periodo presidencial. ¡Ojalá no se cumpla el pedido, de que el bufón llegue al Palacio de Nariño! Su discurso estridente contra la corrupción y la politiquería es un libreto montado para un sector que ingenuamente cree en el "cambio". Es posible que las tales maquinarias políticas hayan sufrido un desgaste en estas elecciones. Ellas tratarán de reciclarse en el cuerpo del nuevo 'Peter Pan' inverso de la política colombiana. "7Si usted sigue jodiéndome, hijueputa, le pego su tiro”/ "Soy seguidor de un gran pensador alemán. Se llama Adolfo Hitler"/ "La mujer metida en el Gobierno, a la gente no le gusta” "Yo mismo financio los edificitos que hago y yo cojo las hipotecas, que esa es la vaca de leche. Imagínese, 15 años un hombrecito pagándome intereses. Eso es una delicia”. Estas son algunas de las tantas expresiones del rufián de barrio Rodolfo Hernández. ¿Será que Colombia está a punto de parir un Neofascimo criollo? Esto me hace recordar la obra cumbre del gran escritor colombiano, Gustavo Alvarez Gardeazábal, "Cóndores no entierran todos los días", historia de un pueblo que en la novela adquiere características de personaje colectivo, toda vez que el narrador les recuerda a los pobladores, a cada instante, un pasado que por estar teñido de sangre no debe ser olvidado. Nada que ver con uno de los principios del Pacto Histórico, que busca "una forma de gobernar, reconociendo en la diversidad (política, étnica, biológica, cultural, entre otras) la verdadera riqueza a través de la cual haremos de Colombia una potencia mundial de la vida".







*Dirigente y defensor de derechos humanos oriundo del departamento del Quindío. Escritor. Poeta. Corresponsal y periodista tanto de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA, como de su suplemento, ARCÓN CULTURAL.

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